Paul Oquist: Compartir las mejores prácticas internacionales en la erradicación de la pobreza

1024 536 Ramón Campos

Dr. Paul Oquist K.

Los mercados concentran la riqueza y la distribución requiere la acción del Estado. El laissez faire o las políticas neoliberales que aborrecen la redistribución conducen a la concentración de la riqueza en el 1% superior de la población. Cada siglo los economistas advierten que la sobre concentración lleva a la crisis. Los políticos y estadistas tienden a tomar medidas después de la crisis, no antes.

Después de la larga depresión que terminó en 1890 la concentración se abordó mediante la legislación antimonopolio. El petróleo, el acero y los ferrocarriles, controlados por los grupos más poderosos de los Estados Unidos.

Después de la Crisis Financiera de 1907 se introdujo el Impuesto Progresivo sobre la Renta, y en medio de la Gran Depresión que comenzó en 1929 se organizó el seguro de seguridad social. Todas estas medidas representan una redistribución significativa.

Después de la Crisis Financiera 2007-2009 y la Gran Recesión que la siguió, no se llevó a cabo ninguna redistribución. Dodd-Frank y Basilea 3 están preocupados por los bancos, no por los pobres. La respuesta política multimillonaria del Gran Confinamiento a COVID-19 hizo que la riqueza de Jeff Bezos de Amazon aumentara en 29,000 millones de dólares en 4 meses, mientras que en el mismo período 47 millones de trabajadores estadounidenses solicitaron el seguro de desempleo. ¿Dónde dejará este proceso la pobreza y la desigualdad? Especialmente con inteligencia artificial y pérdida de empleos perdidos en el camino. La Gran Depresión 2020 será la mayor creadora de pobreza y desigualdad de nuestra vida. Se requieren serias medidas redistributivas.

En el plano internacional, pueden adoptarse dos medidas de inmediato. Una sería que el Secretario General Antonio Guterres presione a los países con medidas coercitivas y unilaterales para que cesen y desistan inmediatamente de sus acciones ilegales. Se trata de vigilantes autoproclamados que operan en violación del derecho internacional, profundizando la pobreza, la desigualdad y las pandemias, constituyendo estas últimas un crimen de lesa humanidad, según el inciso k de la definición oficial.

La segunda medida es el alivio de la deuda a los países en Desarrollo. Es mejor para todos que la deuda sea condonada de una sola vez como parte de la solución, evitando una prolongada crisis de deuda pública por incumplimiento como parte del problema.

El ejemplo de Nicaragua es didáctico también.

Cuando el Presidente Comandante Daniel Ortega Saavedra asumió la Presidencia, el 10 de enero del año 2007, Nicaragua tenía un 48.3% de su población en la pobreza reduciendo al 24,9% en nueve años y la pobreza extrema del 17,2% al 6,9%.

Esto ocurrió debido a la política redistributiva, la capitalización de los pobres y la inversión en bienes públicos, especialmente infraestructura, lo que facilitó la inclusión de grupos históricamente excluidos.

La primera medida redistributiva aplicada por el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional (GRUN), fue la restitución de los derechos constitucionales a la salud y educación universales y gratuitas, que fueron cercenados durante los 16 años de gobiernos neoliberales (1990-2006), representando el ahorro de US$845 al año para una familia de 5 personas comparado a la recuperación de costos aplicada por los gobiernos anteriores. Los subsidios para el transporte público representan un ahorro anual de otros US$ 580 para una familia de cinco.

La capitalización de los pobres incluye los programas Hambre Cero, que ha convertido a las mujeres rurales en agricultoras; Usura Cero, que es un microcrédito al 5% anual; y la demarcación y titulación de más de 37.000 Km2 de tierras ancestrales para comunidades indígenas y afrodescendientes.

Terminaré con dos ejemplos y una conclusión:

En lo que respecta a la infraestructura, la electricidad ha aumentado del 54% de los hogares en 2007 al 97% en 2020, una poderosa medida de reducción de la pobreza.

En cuanto a la inclusión, el Foro Económico de Davos situó a Nicaragua en el 90º lugar del mundo en 2007 en el Índice de la Brecha de Género, mientras que Nicaragua ascendió al 5º lugar del mundo en 2019.

La conclusión es que la fuerza motriz de Nicaragua incluye el apoyo social, la organización y la capacidad de organización (un millón más de voluntarios, en su mayoría mujeres y jóvenes) políticas constitutivas y una firme voluntad política.

A continuación se presenta el contenido del archivo original:

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