No han cesado, ni cesarán nuestros disparos de protesta y alerta

1024 536 Ramón Campos

Batalla de El Saraguazca (Junio 19, 1930)

Para la prensa honrada del mundo en general.

En las llanuras y montañas Segovianas, no han cesado ni cesarán nuestros disparos de protesta y alerta contra las hordas de forajidos y atrevidos criminales yanquis.

En las extensas llanuras de las Sgovias, se encuentran, entre otras, dos imponentes alturas: El Saraguazca y El Yucapuca, lugares que fueron nuestros centros de operaciones cuando la guerra contra Chamorro y Díaz en mil novecientos veintisiete.

Con la intención de desarrollar nuevos planes de nuestro Ejército, los que conseguimos con todo éxito, me posesioné de El Saraguazca, con cuatrocientos hombres y diez ametralladoras, el dieciocho del presente mes, dejando estratégicamente colocadas en diferentes partes otras columnas en mayor número de seiscientos hombres. Todas estas fuerzas completamente equipadas.

En la madrugada del diecinueve, fui informado por los oficiales de guardia, que en las alturas de El Chirinagua y las de la peña de La Cruz, se miraban luces sospechosas que descolgaban sobre los bajos de El Saraguzca, como tratando de acercarse a nuestras primeras avanzadas.

Una brisa fría como siempre, azotaba aquellas alturas.

Ninguna duda nos quedaba que las luces que mirábamos eran del enemigo.

Entre la niebla, con diez hombres de a caballo, llegó el General Pedro Altamirano, quien era Jefe de Día en aquella fecha, trayéndome las mismas novedades relativas al acercamiento del enemigo.

Se ordenó tres disparos de mortero como consigna inmediata a todos nuestros retenes que cubrían El Saraguazca.

En las primeras horas del día diecinueve, principió el combate por el lado de los bajos de San Marcos.

A las doce del día, el enemigo reanudó sus fuegos, hasta las seis de la tarde, que fue completamente aniquilado a balazos por nuestros bravos soldados.

Una flotilla de seis aeroplanos tomó parte en la contienda. Nos bombardearon y ametrallaron por dos veces con furor.

¡Terrible fue aquel día para los piratas yanquis y renegados Nicaragüenses!

En aquel momento trágico de nuestra historia, se registraron escenas impresionantes y otras curiosas.

Innumerables fueron las bajas del enemigo, así como la cantidad de desertores de ellos mismos.

De nuestra parte tuvimos que lamentar la muerte del Capitán Encarnación Lumbí, y la herida de un joven soldado Roque Matey, de Telpaneca.

Ya para cesar el bombardeo aéreo, a las cuatro de la tarde estalló una bomba del enemigo, habiéndome alcanzado ligeramente uno de los charneles en la pierna izquierda.

Ninguna importancia le he dado a mi pequeña herida, ni he dejado de disponer los asuntos relativos a nuestro Ejército, pues no me ha impedido ni para montar a caballo.

A las seis de la tarde se oían unos que otros disparos del enemigo que huía con desesperación por aquellos llanos, ¡sin acordarse ni de la madre!

Cuatro horas después, desocupamos las alturas de El Saraguazca, por haber sido así el plan que nos habíamos marcado. Así terminó acción de armas, en la que se disputan dos razas, supremacía la una, y el derecho de Patria y Libertad la otra.

Todas nuestras fuerzas están estratégicamente tendidas en todas las Segovias. También tenemos fuerzas de los Departamentos de León y Chinandega.

La desolación y angustia del pueblo Nicaragüense, es obra exclusiva de los asesinos gobiernos de los Estados Unidos de Norteamerica.

José María Moncada es el hombre más peligroso que tiene el pueblo Nicaragüense, porque él, Moncada, habla de acumulación de dinero y carreteras, etc., etc, con lo que ese infame ha logrado hacer la confusión de nuestro pueblo y de nuestro Partido Liberal.

Las mejoras materiales de que habla Moncada, son confites en los infiernos para nosotros los nicaragüenses.

Sobradamente sabemos los Nicaragüenses que desde mil novecientos nueve al presente, todos los gobiernos que han escalado al poder en nuestra República han sido ilegales, a excepción de “el pelele” Juan Bautista Sacasa; y por lo mismo todos los tratados, pactos y convenios celebrados entre los gobiernos yanquis, y los impuestos por ellos mismos a bayoneta calada en Nicaragua, desde aquella fecha hasta el presente, no tienen ningún valor legal, porque se han hecho a las espaldas de nuestro pueblo.

Eso es lo que interesa al pueblo Nicaragüense, anular esos famosos tratados, y solamente así podremos ser Libres, Soberanos e Independientes.

Los fondos que Moncada ha logrado acumular, no nos importan a los Nicaragüenses, porque esos dineros él los necesita para sueldos de los Ejércitos mercenarios que el yanqui ha establecido en Nicaragua.

Tampoco nos interesan las líneas férreas ni carreteras que ha construido Moncada, porque sabemos que las necesidades para la movilización rápida de elementos bélicos y de tropas mercenarias que asesinan a los legítimos Nicaragüenses.

Todas las obras de construcción y de economía que ha hecho Moncada en el tiempo de su administración, son maquiavélicas. Todo tiene olor a muerte, a tristeza y fatalidad, porque todo es hecho maliciosamente por los yanquis.

José María Moncada habla de todo aquello con que puede hacer la confusión del pueblo Nicaragüense y perjudican a los intereses yanquis.

Nuestro ejército lucha con denuedo para Libertad a Nicaragua de todos esos aprobiosos tratados y servilismos de los políticos Nicaragüenses, que han mantenido con el gobierno yanqui.

La piratería Norte – Americana ha logrado organizar un Ejército de Nicaragüenses jóvenes que los apoda Guardia Nacional.

La mayoría de esos hombres estuvieron con nosotros, hombro con hombro, combatiendo la intervención yanqui. Pero el enemigo les ha puesto una venda de dólares en los ojos, por lo que ahora no ven contra quién combaten.

¡Oh Patria querida, cuánta angustia, cuánto dolor, tristeza y amarguras te han proporcionado los conservadores, al haber analfabetizado tanto a nuestro pueblo, para que hoy gran parte de las energías jóvenes que han nacido y alimentado en tu suelo, se vuelvan contra ti y contra quienes te defendemos!

¿Será posible que esos Nicaragüenses que se encuentran al servicio de la intervención yanqui, quieran con el rifle en la mano comprarse la esclavitud que nosotros rechazamos con ira santa?

¿Qué les animará a esos hombres tan estúpidos?

¿No habrán comprendido que el defender nosotros el honor de la Patria, es buscar la Libertad para todos los Nicaragüenses?

¿Será posible que un uniforme militar, tres escasas comidas diarias y doce pesos mensuales que reciben esos hombres, les hagan vivir tan felices que puedan olvidar a la Patria Amada que nos besa a todos bajo un mismo cielo azul?

¿Quiénes serán los verdaderos responsables de tanta infamia?

¡José María Moncada, Adolfo Díaz y Emiliano Chamorro!

¡Oh maldita trinidad de miserables vende-Patria!

¡Vosotros sois los tres miserables, representantes de la Escuela de Claudicantes, Pusilánimes y Traidores, que han establecido en mi Patria los asesinos gobiernos de Estados Unidos de Norte – América!

¡No importa que los traidores se multipliquen en Nicaragua.

Está nuestro ejército fuertemente compenetrado de su alto papel histórico, para barrer con escobas de bayonetas toda esa podredumbre social!

Cuartel General de los Defensores de la Soberanía Nacional, las Segovias, Junio veintiséis de 1930.

Patria y Libertad

AUGUSTO CÉSAR SANDINO
[Firma y sello]

Referencias:

Sandino, Augusto César (1984) “El Pensamiento vivo/ Augusto C. Sadino; Primera Edición. Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), San José de Costa Rica, 1974. Pp. 117 – 121

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