Federico Britton, dirigente revolucionario panameño de brillantes cualidades

1024 536 Cuaderno Sandinista

Federico Britton nació en la ciudad de Colón el 17 de marzo de 1944.  Sus padres fueron Nelly Morrison y Leland Britton.  Vivió gran parte de su niñez en Calle Quinta de Río Abajo.

Estudió en la Escuela primaria República de Haití y la secundaria entre el Instituto Justo Arosemena y el Instituto Bolívar.  Allí fue dirigente de la Asociación Federada desde el Primer Ciclo, integrándose a la Unión de Estudiantes Secundarios y la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP).  Comienza así su vida revolucionaria bajo el influjo de su hermano Floyd Britton y otros luchadores como Polidoro Pinzón, héroe de la gloriosa gesta de Cerro Tute.

Fredy participa activamente en la gloriosa Gesta del 9 de Enero de 1964.  Forma parte de la delegación que entrega al Presidente Roberto Chiari la enseña patria ultrajada por los zonians.

Junto con su hermano y otros revolucionarios rompe con el Partido del Pueblo.  Fundan entonces el Movimiento de Unidad Revolucionaria (MUR) cuyo grupo estudiantil fue el Frente Estudiantil Revolucionario (FER).

Viaja a varios países de Europa y Asia, entre ellos Checoslovaquia y Malasia, cumpliendo misiones revolucionarias y como dirigente estudiantil.

También visita a Cuba. Conoce personalmente a Fidel Castro y a otros legendarios revolucionarios latinoamericanos como Carlos Marighela.

A finales de la década del 60 Panamá vive un ascenso del movimiento de masas.  Diversos gremios y sectores libran importantes batallas.  Huelgas en las bananeras, en el magisterio y otros sectores laborales, se combinan con las luchas campesinas y estudiantiles.

Crece el sentimiento patriótico y el pueblo aguarda el resultado de los llamados Tratados 3 en 1 sobre el Canal entre Panamá y Estados Unidos, cuyo texto es divulgado por Floyd Britton como denuncia de la entrega que preparaba la clase dominante.  Se produce una gran indignación nacional y los tratados son rechazados.

Se ahonda la crisis interburguesa en medio de unas elecciones precedidas por un clima de violencia y de lucha intestina por el poder.  El Presidente electo, Arnulfo Arias, es depuesto por los militares la noche del 11 de octubre de 1968.

Al día siguiente, en horas de la mañana, mientras laboraba en una empresa de la localidad, Fredy conoce que su hermano había sido arrestado por los militares golpistas en su casa.  Sus compañeros le advierten que a él también lo buscan y que debe pasar inmediatamente a la clandestinidad.  Fredy sólo tenía 24 años.

Desde las difíciles condiciones que impone la clandestinidad inicia con compañeros del MUR acercamientos con miembros de Vanguardia de Acción Nacional (VAN) y otros grupos de la izquierda revolucionaria panameña.
 
Se las arregla para mantener comunicación con su hermano arrestado en la Cárcel Modelo.  Floyd estuvo al tanto de los planes para desarrollar la resistencia armada contra la dictadura militar y los apoyó decididamente.

Comienzan de inmediato las acciones del Frente de Resistencia Popular, fusión del MUR y del VAN.  Los valientes luchadores se alzan en armas en Cerro Azul.

“Sin embargo, el 6 de agosto, tras de romper algunos militantes un cerco en Cerro Azul, tendido por la Guardia Nacional con apoyo de 12 helicópteros del ejército norteamericano, cayó en combate el joven y arrojado luchador de Chiriquí, Belisario Gante. Enseguida detuvieron a otro mártir: Herbert Quintanar, a quien asesinaron los soldados en el cuartel de Tocumen. Más tarde cae preso el dirigente campesino Encarnación González, de 69 años, tronco de una de las más ejemplares familias revolucionarias que ha conocido la historia del Istmo. También lo matan. La forma no ha sido aclarada del todo: según una versión fue muerto en Coiba; según otra, se le arrojó al mar desde una avioneta en vuelo”. (Declaración de Panamá)

“Repuesta la organización de sus primeras bajas, inicia una actividad sistemática en la ciudad de Panamá: vienen las expropiaciones a bancos y otros establecimientos. Ante la audacia revolucionaria desplegada, el instituto armado, responsable de haber interrumpido el ritmo constitucional en que se sustentaba la precaria democracia representativa de Panamá, se siente vulnerable y amedrentado. Debilidad y temor sumados equivalen a represión”. (Declaración de Panamá)

Ante estos hechos se ordena el traslado de la Cárcel Modelo a la Isla de Coiba del compañero Floyd Britton.  Floyd es asesinado el 29 de noviembre de 1969.

“El dolor por los caídos acelera la voluntad organizadora. El 29 de julio de 1970, por entusiasta unanimidad, se dicta resolución bautizando al nuevo organismo político-militar con el nombre (el nombre de la nueva organización había quedado pendiente) de Movimiento de Liberación Nacional 29 de Noviembre (MLN-29-11). La finalidad de liberación nacional para quien debe desempeñarse en un país de economía tributaria, asfixiado por un enclave colonial norteamericano, no requiere explicación. Pero la fecha, 29 de noviembre, día del deceso de Britton, también se hacía nombre y sustancia del destacamento revolucionario, como férvido homenaje de permanente recordación al luchador político que, por la calidad e intensidad de su entrega a la causa del antiimperialismo y del antimilitarismo, se había convertido en gallarda bandera”.

“En el mes de octubre de 1970 el MLN-29-11 (cimarrones), junto a clamorosos éxitos, tiene dos bajas que sumen en luto profundo a los distintos niveles del organismo. Fallecen dos hermanos dirigentes, muy queridos porque a leguas se les notaba la franqueza abierta… la resolución intensa… la voluntad de sacrificio. Son los hijos del viejo Encarnación: Félix y Elías González Santizo. Félix es abatido en Quebrada Bonita, La Chorrera, el 15 de octubre; Elías el 24 del mismo mes, en la capital. Ambos ruedan inermes, sin separarse un ápice de lo que se habían prometido a sí mismos: preferir la muerte en combate, vender cara la vida antes que caer prisioneros del enemigo. El ejemplo bravío de los hermanos González y el de su padre es de tal espectro que a él se asomarán muchas veces los revolucionarios de hoy y de mañana cuando necesiten nutrirse espiritualmente en las mejores fuentes de inspiración”.

“Más tarde, en diciembre de 1970, las fuerzas represivas capturan al compañero Teodoro Palacios, a quien la picana eléctrica no hace hablar pero, a punta de tortura, tratando de sacarle información, lo matan. Al igual que en casos anteriores, como ocurrió, por ejemplo, cuando asesinaron al campesino Aníbal Cedeño, de Majé, para no mencionar a Britton y Encarnación González, esconden el cadáver de Palacios. Y por último, el 15 de febrero de 1971, cae por bala el dirigente Narciso Cubas Pérez, con la misma valentía y decisión de los González: es preferible morir peleando a ser reducido a prisión. Con “Chicho” Cubas los militares se ensañaron de modo especial. Lo apresaron a raíz del golpe militar y lo mantuvieron más de un año tras las rejas, sin someterlo a proceso. Fue conducido con Floyd Britton a Coiba, y ambos torturados salvajemente. “Chicho” salvó la vida de milagro en aquella ocasión. De nuevo fue llevado a la Cárcel Modelo de la ciudad de Panamá. Al someterlo a tratamiento médico, porque estaba gravemente enfermo en vista de las torturas que le habían infligido, un comando de compañeros logra liberarlo de la clínica donde lo atendían, llevándose de paso las armas de los custodios. Incorporado a la actividad clandestina, llevó a cabo distintas acciones en las que expuso la vida hasta caer luchando”.

Fueron golpes muy duros para la reciente guerrilla, lo que obligó a Federico Britton, el jefe de la guerrilla, junto a otros sobrevivientes, partir al exilio.

Fredy al respecto señaló:

“La férrea disposición combativa del Movimiento de Liberación Nacional 29 de Noviembre (MLN-29) quedó claramente demostrada con el sacrificio de sus mártires, el haber mantenido por más de 2 años en una ciudad como la nuestra, la resistencia armada, demuestra también su capacidad operativa.  Sin embargo, algunos errores en el campo político, condujeron a un revés temporal y al exilio de varios compañeros.  El considerar que la validez de nuestros planteamientos y nuestro probado espíritu de lucha y sacrificio, bastarían por si solos para llevarnos al logro de nuestros justos objetivos, nos aisló del efectivo apoyo popular e impidió que nos convirtiéramos en la organización política, con la perspectiva inmediata que esperábamos.”

“Esta es una de las más importantes lecciones derivadas de nuestra experiencia que deseamos recordar a las nuevas promociones de revolucionarios.  Esta lección nos indica que la tarea fundamental de los revolucionarios panameños de hoy, es la de construir mediante la organización independiente de los obreros, campesinos, estudiantes, pobladores y profesionales, un gran partido de la izquierda revolucionaria que llene el vacío político dejado por la represión, el reformismo y el oportunismo.  Somos conscientes de la necesidad de contar con la participación de otros sectores y grupos verdaderamente revolucionarios en la realización de esta tarea.  Presentar un obstáculo a la construcción de una alternativa real de poder popular constituye a nuestro entender una postura francamente contrarrevolucionaria y una traición a los mártires de nuestro pueblo.” (noviembre de 1978)

En México, durante su exilio, Fredy convive con otros compañeros del MLN-29, entre ellos, Diana Morán, Evaristo Vásquez, Ramón Oviero, Herbert Nelson y Bolívar Crespo.

Se dedica a diversas labores para ganarse la vida, entre ellas tareas referidas a la construcción.  Estudia Sociología en la Universidad Autónoma de México (UNAM).  Participa de importantes conferencias de reconocidos intelectuales de la época.  Conoce a revolucionarios de diversas corrientes y organizaciones de Latinoamérica, especialmente del Cono Sur.  Nunca perdió contacto con Panamá.

Luego de la firma de los tratados Torrijos Carter, se abre en Panamá lo que se conoció como el “veranillo democrático”.  Fredy, a los 34 años, retorna a Panamá la lluviosa noche del 9 de noviembre de 1978, casi 5 meses después del asesinato de Jorge Camacho.  Habían transcurrido una década del golpe de Estado.

Un nutrido número de entusiastas compatriotas, principalmente la juventud estudiosa del FER-29 del Instituto Nacional y la Universidad de Panamá, lo reciben en el Aeropuerto de Tocumen, en abierto desafío a los militares en el poder.

Fredy pronuncia allí unas palabras:

“Si ayer frente a la demagogia patriotera, los estudiantes panameños junto con amplios sectores de profesionales desarrollaron una lucha llena de encomio, hoy vemos que está llegando la hora de los trabajadores”.

Y agregó:

“…queremos reafirmar nuestra vocación revolucionaria y nuestra actitud de unidad combativa y revolucionaria con todos aquellos que estén dispuestos a continuar esta lucha”.

A principio de los 80 se establece definitivamente en Panamá.  Se inicia el proceso de reorganización del MLN-29 que, partiendo de la experiencia pasada, se propone desarrollar un amplio trabajo de masas de diversos sectores.

Fredy fue el eslabón entre las generaciones pasadas de revolucionarios y las nuevas generaciones.  Así conoció a otro destacado luchador proveniente de las lides estudiantiles, Andrés Achong Paz, quien llega a ocupar cargos de dirección en el MLN-29.

Se desata la crisis de los 80.  La izquierda revolucionaria lucha por no verse aislada.  El MLN-29 advierte la descomposición del régimen militar, el peligro de una invasión estadounidense y el hecho de un pueblo confundido y agotado que haría prácticamente imposible enfrentar esa invasión.

Llegado el 20 de diciembre, se intenta infructuosamente contactos con núcleos que supuestamente harían resistencia.  Las armas que algunos elementos prometieron que entregarían de producirse la intervención armada de los yanquis, nunca llegaron.

Aplastados los pocos focos de resistencia, el MLN-29 decide apoyar y orientar las acciones de masas, siendo la primera de ellas la marcha organizada por la Jornada Democrática Nacionalista (JDN), el 9 de enero de 1990, en conmemoración del 26 aniversario de la gesta heroica del 64.

Se inicia así la recuperación del movimiento de masas, el surgimiento de nuevas expresiones de lucha del pueblo, en un proceso de acumulación social sostenido que se ha prolongado hasta el día de hoy.

En todo este período el pensamiento y la claridad política e ideológica de Federico Britton ha sido fundamental.  No se exagera al afirmar que Fredy ha sido el dirigente revolucionario que más ha incidido en las luchas del pueblo en las últimas décadas.

En aras de recuperar los restos de su hermano asesinado en la Isla Penal de Coiba y de hacerle Justicia a las víctimas de la dictadura militar se integró al Comité de Familiares de Desaparecidos de Panamá “Héctor Gallego” (COFADEPA-HG).

Revolucionario cabal, dirigente de brillantes cualidades, analista profundo inspirado en el estudio del marxismo leninismo, antiimperialista e internacionalista probado, supo fusionar pensamiento y acción y su ejemplo perdurará por siempre como fuente de inspiración para las nuevas generaciones de revolucionarios y patriotas.

Fiel al análisis concreto de la realidad concreta apoyó en los últimos años y hasta el último aliento, los esfuerzos por consolidar el movimiento de masas, construir poder popular, dotar al pueblo de su propio instrumento político electoral y además supo enriquecer la tesis de la necesidad de una Asamblea Constituyente Originaria.

Por ello apoyó desde un inicio los esfuerzos del Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (FRENADESO) y el surgimiento del Frente Amplio por la Democracia (FAD).

El MLN-29 inclina sus banderas rojinegras en honor a quien supo guiarnos por el sendero de la patria socialista y la revolución.  Continuaremos adelante hasta barrer las caducas estructuras del estado burgués opresor.

Fredy Britton es el último Comandante Guerrillero de Panamá.  Pero también será recordado como el hombre honesto, íntegro y sencillo, el revolucionario identificado con los intereses de la clase obrera, que sin renunciar jamás a la insurrección como una opción y un derecho de los pueblos contra la barbarie capitalista, insistió en la necesidad de forjar un amplio movimiento de masas y desarrollar una ardua labor de concientización, como condiciones indispensables para la victoria final del pueblo.

Federico Britton muere, en su residencia, en la triste noche del pasado 28 de junio, acompañado de su esposa, hijos, amigos y compañeros.

Fuente: https://kaosenlared.net/

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