Benito Lacayo Muñoz, el inolvidable Comandante Edgard

1024 536 Cuaderno Sandinista

Uno de nuestros compañeros dice al definir a Benito Lacayo Muñoz «Edgard» que «es uno de los pocos hombres que nacen con calidad humana, con este temple de revolucionarios, con esa decisión de vencer o morir».

Benito reunía armónicamente todas esas cualidades, las cuales lo llevaron a ser uno de los dirigentes más destacados de los estudiantes de secundaria y después del FSLN en León durante los años difíciles de la lucha contra la Dictadura Somocista. Asumió el seudónimo Edgard retomando el ejemplo de otro sandinista extraordinario del pueblo de León, Edgard Munguía Álvarez, conocido como «la gata» o el Comandante «Ventura», caído en las montañas de Matagalpa en septiembre de 1976, el cual había heredado al movimiento estudiantil un precioso legado de definición sandinista durante su presidencia en el CUUN.

Benito Lacayo Muñoz nació el 25 de febrero de 1957 en León. Aprende a leer y escribir con las maestras «Ruicitas», ancianas con espíritu de enseñar que vivían por la iglesia del barrio Laborío.

Para ese entonces, cuando tenía pocos años, Benito atravesó una tremenda enfermedad que no tenía cura, la poliomielitis, que lo había dejado renco y sufriendo los prejuicios de la sociedad.

Unos años más tarde ingresa al colegio «José Madriz» a cursar su primaria. Por sus excelentes notas concursa a nivel nacional, quedando en 4to. Lugar de 200 participantes a nivel nacional.

En 1970 ingresa al «Instituto Máximo Jerez», que quedaba contiguo a la Iglesia San Francisco y donde el movimiento estudiantil combate por sus reivindicaciones gremiales y contra la Dictadura Somocista, sobre todo la huelga magisterial de 1970 y por el alza en los precios de la leche y la gasolina. Estas luchas y el ejemplo de los dirigentes de la época marcó en Benito el sello revolucionario que junto a otros compañeros de lucha entre ellos Iván Larios, Alberto Ruedas, Raúl Cabezas, Julio García, fueron forjando nuevos dirigentes del movimiento estudiantil.

Dirigente de los estudiantes de secundaria

Al calor de esta agitación nacional y respondiendo a urgentes necesidades organizativas, se conforma en León en noviembre de 1971 el Movimiento Estudiantil de Secundaria (MES).

Benito Lacayo ya formaba parte de esta naciente organización alternativa del estudiantado para luchar por sus reivindicaciones, siendo esta la vía para aglutinar aquel estudiantado con temores a las direcciones de los colegios, a los fatídicos inspectores que no eran más que orejas al servicio de la Guardia y a la Guardia misma, esto enfocado con la reivindicación más grande que podía tener este estudiantado, la liberación nacional. Durante estos años adquiere experiencia en las movilizaciones, en la forma de hablar de los dirigentes de la época en la oratoria, en la preparación política.

En 1975, estando en el último año de su bachillerato, ya se había ganado la simpatía del estudiantado de aquel nuevo Instituto Nacional de Occidente (INO), En esta medida es que Benito Lacayo de 1.5 de estatura, pelo crespo, ojos café, blanquito, con su rostro lleno de juventud, es elegido por el estudiantado presidente del 5to. Año «A» de su sección y vice-presidente de la directiva central del INO, asumiendo la presidencia Julio García.

Desafió a los somocistas

Benito, con cualidades de dirigente estudiantil, organizador y agitador, se enfrenta la tarde del 15 de julio de 1975, mientras celebraban el sexto aniversario de la caída del Comandante Julio Buitrago, al Ministro de Educación Luis Valle Olivares, al reconocido somocista Emilio Vargas Pérez, director del INO y el más alto exponente de la represión estudiantil, que en muchas ocasiones llamó a la Guardia Nacional para que culateara estudiantes, y a más de 50 agentes entre guardaespaldas e inspectores que estaban en el acto.

Ante la presencia de las altas autoridades de educación en aquel auditorio, con todos los estudiantes del turno de la tarde gritando consignas, se dio un silencio cuando los guardaespaldas de Valle Olivares montaron sus UZI y las pistolas 9mm. Valle Olivares de saco negro y de corbata azul, observó el auditorio. Nadie se atrevía a hablar. De repente, Benito sube a una de las bancas y comenzó a arengar a los estudiantes. He aquí la parte medular de su intervención.

«Compañeros estudiantes: es el sistema somocista, es la guardia somocista la que mantiene a nuestro pueblo sometido a la más vil represión, cientos de campesinos son lanzados de los helicópteros en las montañas de Waslala, a diario violan mujeres, culatean a los niños. El culpable de todo esto es ese señor, Luis Valle Olivares (y lo señala con el dedo), y todos los somocistas en el poder. Fueron ellos los que asesinaron a Julio Buitrago, los que persiguen a los estudiantes…»

Inmediatamente, el ministro somocista, Emilio Vargas y todos sus guardaespaldas salieron presurosos del auditorio a la calle, montándose en sus vehículos Cherokee rumbo a Managua. Los estudiantes aplaudían a Benito y gritaban con las fuerza las consignas «Julio es un MES para combatir» y salieron a la calle en manifestación.

Todos los dirigentes del momento, Benito, Iván Larios, René Chow, Julio García, Alberto Ruedas, Julio Guillén, Martha Lira, Donald López, estaban seguros que ese día iba a haber cateo en todas las casas de los dirigentes del MES. Sin embargo, con todas las medidas de seguridad, lograron evadir las pretensiones de la G.N.

La incertidumbre reinaba en el INO del 16 de julio de 1975. Todos esperaban la represión del director y de los inspectores. Cual fue el susto de todos los estudiantes, que a la hora acostumbrada aparecían Benito e Iván Larios con sus camisetas blancas y pantalones azules, con la insignia del colegio zurcida a máquina, renqueando, porque los dos eran «rencos», a recibir la clase de literatura que les impartía Flavio Vanegas. Este ejemplo de Benito Lacayo marcó la pureza de la lucha, la representatividad de la organización y el triunfo cercano de nuestro pueblo.

Comandante Edgard

1978 sería un año de combatividad y de decisión del pueblo nicaragüense. En momentos desesperados, la Guardia comienza a incendiar León lanzando bombas sobre el centro de la ciudad que incendian La Rambla, Tienda Mi Casa, El Corona de Oro, Roberto Reyes, La Tienda Chile, Pénelas y Sireras, Farmacias, ferreterías, calzados, restaurantes, tiendas, jugueterías, reposterías, todo comienza a quemarse.

León por la noche parecía una enorme hoguera iluminada por las grandes llamas que se alzaban como queriendo alcanzar el cielo, mientras la Guardia gozaba de lo que estaban haciendo.

Para mantener su valor los guardias ingerían licor o whisky, o fumaban marihuana. Así se lanzaban a las calles con sus tanquetas y sus ametralladoras 50 disparando contra las barricadas, bombardeando por avión y desde el Fortín con morteros que caían en San Felipe, Sutiaba, Laborío, El Calvarito. Los morterazos comenzaban a las 8 de la mañana y terminaban a las 5 de la tarde.

Los combates estaban en lo fino y «Edgard» estaba al frente de las escuadras en El Calvarito. Sus compañeros del FSLN y el propio pueblo, lo llamaban «Comandante» porque estaba al frente de sus hombres, enviando escuadras por donde la Guardia quería penetrar, distribuyendo los tiros 38, de escopeta 30 y 12, o para algunos fusiles 30–30 o algún Garand recuperado.

Después de la insurrección de septiembre, los cuadros del FSLN tienen que triplicar las medidas de seguridad para no ser detectados, para no ser capturados. Sin embargo, había que reactivar todas las fuerzas, capitalizar el potencial de jóvenes que se habían integrado en la lucha, destinar cuadros para organizar los Comités de Defensa Civil. Todo esto y más había que hacer para organizar el pueblo.

Jefe de la Unidad Táctica de Combate

Edgard y otros compañeros reactivaron las células del FSLN, recontactaron a los colaboradores para embuzonar el armamento recuperado y consiguieron más material para las bombas de contacto, en medio de una estricta vigilancia de la GN. Había guardias por todos lados que a bordo de los vehículos BECAT patrullaban todo el día la ciudad y al menor «aleteo», sin preguntar, disparaban y después revisaban a quien habían asesinado.
Por decisión de las estructuras superiores, Edgard pasa a ser el responsable político militar de una de las unidades de combate mejor armada e integrada por los combatientes más aguerridos de la luchas.

El FSLN bautiza a la Unidad Táctica de Combate (UTC) que dirige el Comandante Edgard, con el nombre de Edgard Munguía, para retomar el ejemplo del comandante Ventura, que incendió la revolución, que durante su época de dirigente estudiantil universitario fue símbolo de combatividad y cuyos argumentos los socialcristianos nunca pudieron vencer, que encabezó a los jóvenes inquietos y rebeldes contra la dictadura. Hubo un momento en que se pagaban recompensas de parte de la GN a quien entregara vivos o muertos aquellos «delincuentes».

Benito Lacayo era hombre duro y decidido en el combate. La única limitación que podía tener era su pierna derecha que por la polio renqueaba. Sin embargo, decía Félix Pedro Carrillo (Justo) «que era sorprendente la capacidad física y militar de Edgar», que una sola pierna en buenas condiciones, era capaz de hacer 1,200 sentadillas con una mochila en la espalda llena de piedras y un fusil Garand entre sus manos. Su esfuerzo y capacidad físicos son un ejemplo para todos, porque hacer tal cantidad de ejercicios requiere de una superposición al dolor, al cansancio humano, de las jornadas diarias de trabajo.

Benito cae en combate

La caída del Comandante Edgard se produce en medio del recrudecimiento de la lucha. Era la Navidad de 1978, pero la GN no perdona fechas importantes, y los combatientes sandinistas deben combinar las alegrías de las fiestas con la lucha del pueblo.

El 29 de diciembre, bajo la consigna «No más divisas para Somoza, arruinar la cosecha es la cosa», el FSLN ordena tomarse e incendiar la desmotadora PROLESA, propiedad del terrateniente somocista Fanor Argüello. La Desmotadora estaba ubicada en la salida de León hacia Chinandega, detrás de una gasolinera, paralela al By Pass de León.

El plan estaba bien organizado. En la desmotadora había 4 celadores y en su interior decenas de pacas de algodón. En el patio había un cerrito de algodón en semilla, detrás de las bodegas un inmenso predio vacío. Al final del callejón es el punto de reunión.

Todos comenzaron a llegar a las 7 de la noche en punto. El gordo «Juan» llevaba los bidones de gasolina. De diferentes lugares comenzaron a llegar «El abuelo»; «Ponce», «La Verónica»; todos con la disposición de cumplir la misión hasta las últimas consecuencias.

Al final del callejón, al fondo del área verde, estaba el Comandante Edgard. A las 7 y 5 minutos estaban todos; a las 7 y 10 minutos llega una camioneta Chevrolet, propiedad del doctor Leonardo Alvarado. Detrás unos bultos, lleva las armas. En segundos todo mundo se arma. El Comandante Edgar tomó un fusil R-15, que es una especie de sub-ametralladora, calibre 45 capaz de disparar en ráfagas.

Todos toman posiciones. Desde tres lugares se llevaría a efecto el operativo. La escuadra de asalto y las dos escuadras de apoyo están listas, esperando esperar la orden de ataque prevista para las 9 de la noche. Así fue. A esa hora comienza el cachimbeo, tiros por todos lados. El Comandante Edgard va al frente. Cuando se dispone a lanzar las bombas incendiarias, el enemigo lo abate. Dos balazos lo habían herido mortalmente: uno le había desprendido la oreja y el otro le perforó el pecho debajo de la tetilla izquierda. Sus compañeros lo auxilian y constatan que aún respira; recuperan una camioneta que transitaba por la carretera. Aún vive y con la audacia que caracteriza a los sandinistas lo llevan a la clínica UNION, pero al ingresar había dejado de respirar.

Los compañeros se quedaron viendo unos a otros. Ahí estaba el cuerpo de su Comandante Edgard, con su chaqueta verde olivo, con su pantalón oscuro y su par de zapatos nuevos que había comprado el día anterior y el cual había sido el tema de jodedera entre los compañeros de unidad.
No podían dejar en la clínica el cadáver y deciden llevarlo a una casa de seguridad, propiedad de doña Inés Vargas, en el barrio San Felipe. Benito fue sepultado el 29 de diciembre de 1978, como a las 10:30 de la noche, después que sus compañeros le cantaron el Himno del FSLN. La familia de Benito recibió sus restos el 12 de agosto del año 1979, tres semanas después del triunfo de la Revolución.

Benito Lacayo, «el renco» o «el cabezón», como le decían sus amigos, fue un brillante alumno con excelentes calificaciones, que sacaba 10 en matemáticas y en cualquier materia; destacado dirigente estudiantil, capaz de desafiar a jefes somocistas; un líder que se ganó el cariño del pueblo en los barrios marginados; un ejemplar militante clandestino, un dirigente político-militar, un cuadro del FSLN.

No pudo graduarse de abogado por graduarse de revolucionario.
Y es por toda esa valentía, por el amor a su patria, que hoy el instituto de secundaria que fue testigo de su entereza y audacia, lleva su nombre: Instituto Nacional de Occidente Benito Mauricio Lacayo Muñoz (INO).

Poema

Benito Mauricio Lacayo Muñoz. Escritos durante la clandestinidad. 28 de julio de 1977

Despierta

Despierta, camarada
es hora de marchar

Obrero de taller
levanta anda toma tu fusil

Empleada doméstica
toma tu cazuela
empieza a cocinar
la Revolución

Despierta camarada
es hora de marchar.

Amanecerá

Verás que lo que digo
es cierto: AMANECERÁ
El sol saldrá rojo rojo
y se irá enfriando hasta ponerse
amarillo... amarillo

Verás que lo que digo
es cierto.
Tus lágrimas serán limpias
te soñaré temblar.
Te invadirá una tristeza alegre
porque verás
que no mentí

AMANECERÁ

Parte al compañero Benito Lacayo Muñoz,

Querido hermano.

Aún recuerdo con profunda tristeza la mala noticia de tu caída en combate aquel viernes 29 de diciembre de 1978.
Las primeras noticias me llegaron hasta Tegucigalpa, Honduras donde me encoraba, no pude esperar más. y decidí regresar a lo inmediato buscando información entre mis compañeros de lucha, nadie se atrevía a confirmar o negar la noticia. Fué hasta el 5 de enero de 1979 que llegó a través de Denis Tenorio una carta del Regional del FSLN firmada por Esperanza ( María Lourdes Jirón), la explicación de los acontecimientos y la de tu caída en combate.

Estaba con mi madre Leonor Muñoz, quien se desvaneció al irle leyendo la carta, lloramos y después de unas horas, nos informan que no te podemos velar ni nos pueden decir dónde está tu cuerpo, que mantuviéramos discreción por la posibilidad de que la GN llegará a la casa.

La canción, La Tumba del Guerrillero se convirtió en un himno de lucha de todos los días.

Seguimos luchando hasta alcanzar la Victoria el 19 de Julio y con la felicidad del triunfo fuimos a buscarte en aquella casa de seguridad en San Felipe, donde los dueños de la vivienda no sabían que en el traspatio estabas enterrado. Procedimos a realizar las gestiones para tu traslado al cementerio, no obstante, te llevamos a la casa del Laborio donde te velamos con guardia de honor, te llevamos al INO ( Instituto Nacional de Occidente) donde el pueblo y l@s estudiantes bautizamos con tu nombre este Centro de estudio. Te recorrimos por las calles de León en hombros y gritando, presente, presente.

Hermano, la lucha continuó contra la intervención Yanqui durante 10 años muchísimo herman@s caídos en combate.
Perdimos las elecciones en 1990, pero continuamos la lucha en la oposición con Daniel al frente. 17 años de neo-liberalusmo enpobrecieron más a nuestro pueblo.

Y seguimos luchando desde abajo hasta que retomamos el Gobierno por la via electoral y marchamos con más de 40 programas sociales, desarrollando proyectos, de infraestruras viales, hospitales, centros de salud, y tantas cosas bonitas que soñábamos en los años 70. Te cuento, se repartieron más de un millón de juguetes a l@s niñ@s en todo el país, se hacen piñatas con payasos, caramelos, en todos los parques alegrisimos en parques nuevos.
Pero, otra vez los yanquis y los vende patria quisieron arrebatarnos a la fuerza La Paz y el progreso, pero no pudieron y vamos consolidando La Paz y recuperando la economía.

Vamos al 2020, hay miles y miles de sandinistas que defienden el proyecto revolucionario con Daniel al frente.

Seguimos firmes , convencidos que estamos haciendo patria, haciendo Sandinismo.

En diciembre del 2020 te doy el parte del año.
Con mucho .cariño.

Tú hermano.

José Lacayo Muñoz

Fuente 1: http://www.radiolaprimerisima.com/

Fuente 2: https://barricada.com.ni/

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