Bolton y la Administración Trump en su laberinto

1024 536 Ramón Campos

Escrito por Manuel Espinoza

El libro del ex – asesor de seguridad nacional John Bolton recién salido al mercado bajo el título “The Room where it happened. A White House Memoir” (El Cuarto donde esto sucedió. Una Memoria de la Casa Blanca) sin duda alguna ha causado un enorme interés en los estudiosos de la política exterior norteamericana y otros temas, que se pueden analizar alrededor de esta.

No es para menos. El Consejo de Seguridad Nacional (NSC por sus siglas en inglés) posee una enorme importancia en el aparataje de la formulación de la política exterior de los EE.UU y es un deber de cada diplomático extranjero apostado en Washington D.C así como de los estudiosos y especialistas de las relaciones internacionales, militares y oficiales de inteligencia conocer a profundidad la gestión y alcance del NSC.

Según su página web El Consejo de Seguridad Nacional (NSC) es “el foro principal del Presidente para considerar asuntos de seguridad nacional y política exterior junto a sus asesores superiores de seguridad nacional y funcionarios del gabinete. Desde su creación bajo el presidente Truman, la función del Consejo ha sido asesorar y ayudar al Presidente sobre seguridad nacional y políticas exteriores. El Consejo también sirve como el brazo principal del Presidente para coordinar estas políticas entre varias agencias gubernamentales”. Claro, al leer el libro de John Bolton la impresión es otra por completo. No se percibe tan consistente como lo presentan.

Fuera de la crítica muy acertada y ya generalizada sobre el halcón más egocéntrico del momento de la administración Trump, (aun cuando ya no labora para esta) como lo es John Bolton; este es un libro, que puede ser explotado de mejor manera bajo la lupa del Análisis de Política Exterior (APE). Sobre todo en función no solo del descubrimiento de sus planes e intenciones de agresión y dominio global, sino de contra-repuesta de los pueblos.

En el Análisis de Política Exterior (APE) son muchos los factores que sirven a esta labor con el objetivo de comprender “LA CONDUCTA DEL ESTADO” desde el punto de vista, que este mismo refleja la conducta y mentalidad misma de quien lo dirige. De ahí, que el perfil psicológico de los principales funcionarios de un Estado/gobierno es un indicador básico del APE.

Tanto de John Bolton como la de todos los funcionarios de alto nivel del gabinete de la Casa Blanca que este menciona a lo largo de su obra son más que dignos de un profundo análisis psicológico individual y sobre todo no distante del proceso de formulación, toma de decisiones e implementación de la política exterior USA.

Este trabajo de análisis aunque necesario no deja de ser harto difícil y complejo. Desde luego hay unidades en muchas instituciones gubernamentales, privadas y académicas, que por su nivel específico de interés hacia los EE.UU, desarrollo estructural y expertísimo los realizan a profundidad con mucho tiempo para su elaboración. Otras lo practican de manera más técnica y coyuntural con la elaboración de las famosas fichas técnicas de país.

Ejemplo de esto es el seguimiento, elaboración y producción analítica de carácter prospectivo que por obligatoriedad muchas secciones y departamentos ligados al análisis de la política exterior de los EE.UU en los ministerios de relaciones exteriores, servicios de inteligencia exterior (política, económica y militar), ministerios de economía y comercio y empresas transnacionales alrededor del planeta elaboraron antes y tras la llegada de Trump a la Casa Blanca.

El objetivo principal era en función de anticiparse a entender las acciones de política exterior a futuro, que se podían generar entendiendo, las figuras que atenderían las principales agencias del ejecutivo de la administración Trump. Esta es una actividad permanente no solo hacia los Estados Unidos, sino que cada área según su orientación geográfica en cada institución como las mencionadas anteriormente “deben” realizan en el marco de la atención a las relaciones bilaterales y multilaterales, que su Estado mantiene en sus relaciones internacionales.

Solo recordemos cuanto trabajo analítico y prospectivo nos llevó elaborar cuando la posición del Secretario de Estado no se llenaba durante casi dos meses hasta que el 1ro de febrero fue nombrado Rex Wayne Tillerson quien duró hasta el 31 de marzo del 2018. Hasta esta fecha muchas fichas analíticas de varios propuestos al cargo fueron elaboradas en función de su especialidad y experiencia. En aquel entonces Tillerson, un ingeniero, empresario y político estadounidense, director ejecutivo de Exxon Mobil Corporation entre 2006 y 2016, y con bastante amistad en el Kremlin hacían de las especulaciones analíticas todo un enjambre de posibilidades a despejar. Ya ni mencionar, que su nombre Rex de por sí ya era muy curioso.

Cabe señalar, que a esta posición aspiraba John Bolton y con claridad relata su frustración como profesional de experiencia el ver que “cualquier cosa” era ubicado en puestos claves donde el expertismo es necesario. Ese expertismo denuncia Bolton no era, ni es el caso de la Administración Trump, donde el “menear la cabeza” y el “Si Señor” es por excelencia la clave del éxito en esos puestos del gabinete de la Casa Blanca.

Claro resulta más fácil elaborar un perfil holístico de la conducta de la administración Trump hacia un tema o línea específica de política exterior puesto que en estas se resumen muchos otros elementos individuales, estructurales, sociales, geopolíticos que la terminan de caracterizar, definir y explicar con mayor facilidad. De ahí que sería un grave error creer en las pretensiones de John Bolton de postularse en las más de 500 páginas de su libro como el creador de todas las iniciativas de política exterior de la actual administración Trump inclusive de aquellas que dejó antes de renunciar y de las cuales está seguro serán implementadas por su exactitud a los intereses norteamericanos.

Los acostumbrados a leer las memorias de los ex – asesores de Seguridad Nacional que han dirigido el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) como Henry Kissinger, Brent Scowcroft, Zbigniew Brzesinsky, rápidamente percibimos, que el primer afán de John Bolton es situarse al mismo nivel que estos, tal y como son considerados en la historia de la construcción de la política exterior norteamericana y su visión geopolítica. Aunque aún está lejos de alcanzarles a decir verdad Bolton quiere resaltar más que ellos.

No es nada personal, pero tanto auto-alabanza solo puede tener una lectura y es demostrar tener el ego más grande que el de un argentino. No es nada casual pues en el NSC nos sería el primer funcionario que con o sin autorización presidencial se dé a la tarea de proponer un proyecto, plan o acción de política exterior casi con un revolver apuntando a la cabeza para que sea aceptado por el presidente y sean implementados. Caso clásico de este raciocinio burócrata extremista a la norteamericana fueron las operaciones fallidas del coronel Oliver North, Y sus jefes del NSC Robert C. McFarlane (Octubre 17, 1983–Diciembre 4, 1985) y John M. Poindexter (Diciembre 4, 1985–Noviembre25, 1986) que en su afán de derrocar a la Revolución Popular Sandinista condujeron al escándalo del Irán – Contra y a un casi posible impeachment de Ronald Reagan.

Lo anterior tiene mucho que ver la naturaleza del trabajo y la cultura del NSC, que influye mucho en el prototipo de funcionario que asume la dirección de esa unidad del gobierno norteamericano y muchos de sus funcionarios en menores niveles.

Para mencionar un ejemplo pueden leer el libro escrito en el 2005 de David Rothkopf titulado “Runnig the World. The Inside History of the National Security Council and the Architecs of American power”. (Dirigiendo al Mundo. La historia interna del Consejo de Seguridad Nacional y los Arquitectos del poder norteamericano). Además de otras cosas en el marco del comportamiento psicológico de otros funcionarios conocidos en esta obra podrán conocer como ex – Secretarias del Departamento de Estado como Madeleine Albright y Condoleezza Rice fueron alumnas de Kissinger y Brzesinsky e inclusive Rice fue Asesora Nacional de Seguridad de George W.Bush. (enero 22, 2001– Enero 25, 2005).

Una obra más reciente es la del 2019 de Jhon Gans “White House Warriors. How the National Security council transformed the American way of life (“Los Guerreros de la Casa Blanca. Como el Consejo nacional de Seguridad transformó la forma norteamericana de guerra”). En su libro Gans considera al NSC como el “Centro del Universo de la Política Exterior de los EE.UU” y a su staff como “vaqueros imprudentes a rienda suelta en un paseo salvaje.”

De ahí que el libro de John Bolton no es el primero en dejar bien claro sobre el estado crítico de la política exterior USA de la administración Trump. Antes de Bolton el periodista Michael Wolff publicó en enero del 2018 su obra, “Fire and Fury: Inside the Trump White House” (Fuego y Furia: Dentro de la casa Blanca de Trump). La mejor reseña de este la dio el -Washington Post al describirlo lleno de insultos, intrigas, puñaladas y disfunciones».

El famosos periodista Bob Woodward publicó otro libro en septiembre de ese año “Fear: Trump in the White House”. (Miedo: Trump en la Casa Blanca). Según el Washington Post “Un retrato desgarrador de la presidencia de Trump. . . cómo el equipo de seguridad nacional de Trump se vio sacudido por su falta de curiosidad y conocimiento sobre los asuntos mundiales y su desprecio por las perspectivas principales de los líderes militares y de inteligencia «.

Por eso es sencillo comprender y explicar, que alrededor de Trump desde hace rato hay un serio problema estructural y funcional en su administración, que se enredan en su forma de ser y su experiencia como estadista.

El factor del “ESTADISTA” es clave el APE y es hacia donde John Bolton dirige su fuego acusando a Donald Trump de tantas cosas difíciles de enumerar en este artículo y el primer causante de que muchas acciones no fueron implementadas en tiempo y forma. Esto desde luego no exime a otros funcionarios del gabinete de gobierno y el despacho presidencial.

Todo el caos de coordinación, de competitividad mal intencionada, de nepotismo, y falta de experiencia que describe Bolton a lo largo de la descripción de los grandes temas de seguridad nacional para los EE.UU permiten encontrarle muchos lados flancos al proceso de toma de decisión del gobierno norteamericano y es ahí donde los países con estructuras especializadas en los norteamericanos (como Rusia, China, Cuba, Corea del Norte) desarrollan muchas acciones que obstruyen y en los mejores casos cortan las mal intencionadas operaciones de política exterior hacia ellos.

Como prueba de esto traigo a colación de nuevo el caso del escándalo del Irán- Contra, que hasta hoy día públicamente no se conoce de manera tan amplia como este les estalló en la cara y vino a revertir toda la guerra de agresión de la administración Reagan en contra de la Nicaragua sandinista en los 80. Por eso el estudio, conocimiento a profundidad y dominio de la labor del NSC no solo es parte del análisis estratégico en el APE, sino que es una labor obligatoria de seguridad nacional sobre todo de aquellas naciones amenazadas por el imperialismo norteamericano.

Tales amenazas el lector las puede encontrar en cada capítulo dedicados a Irán, Siria, Corea del Norte, Yemen, Afganistán, Irak, China Rusia y lo que ellos desvergonzadamente llaman “La troika del Mal” que incluye a Venezuela, Cuba y Nicaragua. Por eso más que criticar a Bolton o a Trump por lo publicado en este libro o por creerle a Bolton que ha sido el más acertado asesor entre todos los que han pasado por la administración Trump es simplemente cosa de gusto e ingenuidad.

Imagínense cuál es el nivel de paranoia, de percepción equivocada y agresividad, que proponían John Bolton y Mike Pompeo, que aunque Bolton, Pompeo y Trump son aves de rapiña la mismo piñal, el mismo Trump bypasseaba muchas de sus propuestas de acción ejecutiva. Y no es que Trump sea más amistoso y bondadoso con los pueblos por ellos agredidos. Simplemente el conoce que tipo de impulsos ideológicos y mentalidad retrograda burocrática proveniente del NSC puso a Ronald Reagan en las cuerdas del impeachment. Al final no es tan tonto como para quedarse sin silla cuando termine la música.

Aunque el libro está escrito con una excelente cronología de la situación internacional y los sucesos que ocurren en cada uno de los países a los que ellos agreden; el daño que le ocasiona a la imagen y prestigio de la administración Trump y a su política exterior es enorme. Inclusive ante sus propios aliados occidentales. No me gustaría estar en los zapatos de los diplomáticos norteamericanos pues los desarma por completo.

Cada capítulo es un ejercicio de caso, que en términos amplios de la lucha contra – hegemónica te permite que se espulgue hasta la saciedad más en función de sus estrategias y poder denunciarlas públicamente. Muchas gracias John Bolton por olvidarte en tu afán de reconocimiento egocéntrico, que “los trapos sucios se limpian en la casa”.

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