Gobiernos de todo el orbe y organizaciones globales se pronunciaron este miércoles sobre el alto el fuego de dos semanas acordado entre Irán y los EE.UU., calificado por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní como un triunfo de Teherán y organizaciones aliadas, así como una «derrota innegable, histórica y aplastante» en la agresión que lanzaron Washington y Tel Aviv contra la República Islámica.
Desde el Vaticano, el Papa León XIV celebró la noticia de la tregua como «una señal de esperanza viva», reflejando el alivio global tras horas de extrema tensión mundial. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó con firmeza a las partes involucradas a consolidar esta pausa para avanzar hacia una paz duradera en la región.
China y Rusia se unieron a los aplausos por la decisión de no continuar por la senda de la escalada armada, resaltando la urgencia de proteger objetivos civiles e infraestructuras económicas esenciales. La comunidad internacional en su conjunto subraya que esta tregua de 14 días debe ser el paso inicial e indispensable hacia un fin definitivo del conflicto que se recrudeció el pasado 28 de febrero, una guerra con un elevado costo humano en Oriente Medio.
A pesar del optimismo generalizado, el alcance geográfico de la tregua se ha convertido en un punto de fricción diplomática. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, país mediador en el acuerdo, afirmó categóricamente que el pacto incluye un alto el fuego inmediato en todo el territorio, abarcando explícitamente al Líbano.
Sin embargo, esta interpretación fue rotundamente rechazada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien descartó que el acuerdo limite las operaciones de su ejército en suelo libanés. Una postura calificada de «inaceptable» por España, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, también expresó su deseo vehemente de que el cese de hostilidades se extienda plenamente a la nación libanesa, buscando una desescalada integral.
En Europa, el canciller alemán, Friedrich Merz, enfatizó que el objetivo inmediato es negociar un fin duradero de la guerra y ofreció el apoyo de su nación para garantizar la libertad de navegación en el estratégico estrecho de Ormuz.
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kallas, destacó que este periodo de suspensión permite reiniciar el flete marítimo crucial y, por ende, alejar la amenaza constante de misiles que pesaba sobre la ruta. Simultáneamente, Japón y Corea del Sur hicieron hincapié en la urgencia de normalizar el tránsito de crudo a través de Ormuz para estabilizar una economía global severamente impactada por la prolongada crisis energética y las tensiones en la región.
La cancillería de Egipto, país clave en Oriente Medio, agradeció la decisión de Washington. Por su parte, facciones de la Resistencia Islámica de Irak anunciaron igualmente la suspensión de sus ataques contra bases enemigas en la zona por el mismo periodo de 14 días, lo que representa una reducción significativa de la tensión regional.
Países vecinos como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos manifestaron su profunda esperanza de que este alivio temporal represente una oportunidad sin precedentes para alcanzar una desescalada global tras una guerra que ha impactado severamente los precios de la energía y dejado un doloroso costo humano en Oriente Medio.
El martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una tregua de 14 días en los ataques contra Irán, mediada por Pakistán.
Fuente: TeleSur

