Por Cuaderno Sandinista
La Franja de Gaza se ha convertido en el escenario del mayor crimen de nuestra época. Más de 62 mil palestinos asesinados y 159 mil heridos desde octubre de 2023 evidencian un genocidio sistemático que no es fruto del caos, sino de una estrategia planificada: aniquilar al pueblo palestino y borrar su derecho a existir.
La brutalidad del régimen sionista de Israel se expresa en cifras aterradoras: hambruna oficial declarada por la ONU, 313 muertos por inanición, 18.489 estudiantes asesinados, hospitales bombardeados, más de 245 periodistas silenciados, barrios enteros reducidos a polvo. Es un genocidio multidimensional: militar, económico, sanitario, educativo y mediático.
Pero Israel no actúa solo. Estados Unidos financia, arma y protege políticamente al verdugo. Las bombas que caen sobre Gaza llevan el sello de la industria militar norteamericana. Washington, aislado incluso en el Consejo de Seguridad, bloquea resoluciones que buscan detener la masacre y justifica el hambre como “medida de seguridad”. Es complicidad directa, abierta y descarada.
La Unión Europea también carga con responsabilidad. Con un doble discurso que habla de “derechos humanos” mientras exporta armas y firma acuerdos comerciales con Tel Aviv, Europa se convierte en socia de esta barbarie. Calla ante la destrucción de escuelas, hospitales y campos de refugiados, pero se apresura a sancionar a quienes denuncian la ocupación.
Y la ONU, atrapada en su laberinto burocrático, ha demostrado su impotencia. Resoluciones incumplidas, llamados a la calma sin consecuencias, informes que reconocen la hambruna pero que Israel exige retirar sin sanción alguna. El “sistema multilateral” confirma lo que los pueblos ya sabían: que la justicia internacional está secuestrada por los poderosos.
Sin embargo, Gaza resiste. Con dignidad, las familias palestinas transforman el dolor en fuerza y la muerte en semilla de lucha. La solidaridad internacional crece, desde Nuestra América hasta África y Asia, denunciando el silencio cómplice y exigiendo justicia.
Hoy la causa palestina es la causa de todos los pueblos libres. Porque defender Palestina es defender el derecho a existir frente al imperialismo, es gritar que el hambre nunca será un arma legítima y que la memoria de cada mártir será semilla de victoria.
Palestina vive. Palestina vencerá.