Por Germán J. Van de Velde
Noviembre 4, 2026
El 4 de noviembre de 1967, la Guardia Nacional somocista asesinó en Managua a los jóvenes Casimiro Sotelo, Edmundo Pérez, Roberto Amaya y Hugo Medina. Ellos se habían integrado a la lucha contra una dictadura que llevaba décadas gobernando Nicaragua mediante la represión, la persecución política y el respaldo del gobierno de los Estados Unidos.
Este 4 de noviembre se cumplen 59 años de aquel crimen, una fecha que nos lleva a recordar la participación de la juventud en la lucha revolucionaria y, particularmente, el papel que desempeñó el Compañero Casimiro Sotelo en la organización del movimiento estudiantil nicaragüense.
En 1960 se incorporó a la Juventud Patriótica Nicaragüense. Posteriormente, como estudiante universitario, desarrolló una intensa actividad organizativa. Así fue que en 1963 participó, junto con Julio Buitrago, en el primer congreso del centro estudiantil y pasó a formar parte del Comité Ejecutivo del Frente Estudiantil Revolucionario (FER). En 1965 fue elegido presidente y, en 1966, secretario general del FER.
Su participación política respondía a una concepción de universidad vinculada a las necesidades de nuestro pueblo. Para aquella generación, estudiar y organizarse eran responsabilidades que debían desarrollarse conjuntamente. La formación profesional debía contribuir a comprender las condiciones de vida del pueblo, a construir conciencia crítica y a encontrar caminos para transformarlas.
El 23 de julio de 1966, Casimiro fue expulsado de la Universidad Centroamericana por su militancia política. Esta decisión provocó protestas y una huelga estudiantil que exigía su reincorporación.
Meses después, el 26 de octubre, participó en una protesta, durante un campeonato de béisbol en el Estadio Nacional de Managua, donde los estudiantes desplegaron una enorme manta con una consigna que expresaba el rechazo a la continuidad de la dictadura: “No más Somoza”. En esa ocasión, el tirano no asistió, pero sí el vicepresidente y otros funcionarios somocistas. Los estudiantes fueron reprimidos, pero Casimiro, Jacinto y otro grupo lograron escapar. Pero cuando eso sucedía, Casimiro observó que del grupo de jóvenes que eran reprimidos, la mayoría eran mujeres y, por tanto, se regresó a ayudarles.
Aquella acción requirió organización y valentía. La Guardia Nacional detuvo a varios participantes. En aquellos años, cualquier manifestación contra el régimen podía implicar terminar en prisión, tortura o muerte.
La represión no puso fin al compromiso revolucionario de Casimiro. Su participación política trascendió el movimiento estudiantil y se extendió a otras formas de organización y resistencia contra la dictadura. Según recordó el Compañero Jacinto Suárez, quien lo conoció personalmente, Casimiro también participó en la lucha guerrillera y sufrió prisión por su militancia.
El 4 de noviembre de 1967, Casimiro Sotelo se encontraba junto a Edmundo Pérez, Roberto Amaya y Hugo Medina en una casa de seguridad del barrio Monseñor Lezcano, en Managua. Allí fueron localizados y asesinados por efectivos de la Guardia Nacional somocista. De acuerdo con el testimonio del Compañero Jacinto Suárez, el crimen ocurrió en un contexto de represalias por la muerte del sargento somocista Gonzalo Lacayo, abatido anteriormente por combatientes revolucionarios. Casimiro tenía 22 años y le faltaban diez días para cumplir 23.
Según recordó el Compañero Jacinto Suárez, la saña de la Guardia somocista contra Casimiro tenía un particular mensaje: 18 perforaciones de bala tenía Gonzalo Lacayo, 18 perforaciones de bala con tiro de gracia tenía el cadáver de Casimiro Sotelo.
Tres años después, desde la Cárcel de La Aviación, el Comandante Ricardo Morales Avilés escribió el poema Tres veces Casimiro, dedicado a su compañero de lucha. En sus versos evocó la amistad, las experiencias compartidas y el compromiso revolucionario que los había unido.
Este poema recupera la dimensión humana de Casimiro, su cercanía con los compañeros y su participación en la movilización popular. Ricardo Morales Avilés recuerda los vínculos de amistad que los unían cuando dice:
Nos prometimos plantar un mundo nuevo
a partir de nuestros sueños
y tú marchaste primero al duelo necesario.
De hermano a hermano, recuerdo,
nos dimos la mano convencidos.
Y evoca su presencia en las calles, participando en la movilización del pueblo:
Aire te vestiste
para andarte clandestino por la calle
con tu pasión y tus sandalias de siempre,
camina que camina agitando gente.
También expresa el dolor de una generación que perdió a muchos de sus jóvenes dirigentes durante la lucha contra el somocismo, pero que mantuvo viva la convicción de alcanzar una Nicaragua libre, digna y soberana. Esa esperanza se encuentra reflejada en los versos de Ricardo Morales Avilés:
Desde antes agonizabas con la agonía de una flor.
Sabías desde siempre que ibas a caer,
sin misterios, sin vueltas, lo sabías.
Te moriste para que aún quedaran flores,
risas de niños y de muchachas
y el hombre fuera feliz.
En vísperas del 59 aniversario del asesinato de Casimiro Sotelo, Edmundo Pérez, Roberto Amaya y Hugo Medina, la Compañera Rosario Murillo, nuestra co-presidenta, recordó a los cuatro jóvenes revolucionarios y destacó la presencia de su legado en las nuevas generaciones y en las conquistas alcanzadas por nuestro pueblo.
Al referirse a Casimiro, expresó:
«Casimiro, hoy miles de jóvenes estudian en la universidad que lleva tu nombre, la universidad que hoy pertenece al Pueblo y a la Juventud Presidentes» (Compañera Rosario Murillo, 2026).
La Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro lleva el nombre de aquel dirigente estudiantil que fue expulsado de la extinta UCA por su participación política. Actualmente, miles de jóvenes tienen la oportunidad de formarse en esta institución pública. Corresponde a esa comunidad universitaria y a nuestro sistema de educación superior dar contenido a ese reconocimiento mediante una formación académica rigurosa, el fortalecimiento de la investigación científica y el compromiso con las necesidades de nuestro pueblo.
La Compañera Rosario también recordó a Edmundo Pérez, destacando la presencia de su nombre en la formación deportiva de la juventud:
«Mundo, cuántos muchachos hoy realizan todos sus entrenamientos para generar más éxitos deportivos, más campeones de la juventud en ese centro que lleva tu nombre» (Compañera Rosario Murillo, 2026).
En sus palabras dedicadas a Hugo Medina, destacó las cualidades que marcaron su participación en la lucha revolucionaria:
«Hugo, cuántos admiran tu temple, tu arrojo, tu coraje, tu determinación que ha sido y es hoy más que nunca, alma de orgullosas victorias» (Compañera Rosario Murillo, 2026).
La juventud que acompañó a Casimiro Sotelo asumió la lucha revolucionaria en una Nicaragua sometida a la dictadura somocista. Aquella generación contribuyó al proceso histórico que culminó con el Triunfo de la Revolución Popular Sandinista el 19 de julio de 1979. Hoy, en una realidad histórica diferente, nuestra juventud tiene nuevas responsabilidades. La educación, la investigación científica, la innovación tecnológica y el desarrollo productivo son fundamentales para fortalecer nuestras capacidades nacionales y contribuir a la transformación económica y social de Nicaragua.
Desde nuestra responsabilidad como docentes, investigadoras/es, profesionales y ciudadanas/os, tenemos mucho que aportar. Necesitamos una juventud que estudie, que aporte responsablemente, que investigue, que conozca nuestra historia y que comprenda las necesidades de las comunidades y de los barrios; una juventud capaz de participar en la construcción de soluciones propias para Nicaragua, con conciencia crítica, compromiso social y sentido de responsabilidad colectiva.
Al recordar a Roberto Amaya, la Compañera Rosario Murillo destacó el valor de aquella generación de jóvenes revolucionarias/os y su legado para la Nicaragua de hoy:
«Roberto, cómo nos sentimos de contentos, de optimistas, porque sabemos ver tu nombre en las miradas que marcan los tiempos de logros que hoy vivimos y los que vendrán, Dios mediante, desde esas infernales temporadas en las que ustedes se atrevieron, fueron valientes y nos enseñaron tanto para seguir y seguir marcando el paso como hermanos Cristianos y Solidarios hacia el futuro de plenitud de todas las juventudes y de todas las familias de nuestra Nicaragua» (Compañera Rosario Murillo, 2026).
Recordar a Casimiro Sotelo, Edmundo Pérez, Roberto Amaya y Hugo Medina es reconocer su lugar en la historia de Nicaragua. Su participación en la lucha revolucionaria forma parte de la memoria que debemos transmitir a las nuevas generaciones. Honrar su legado es defender nuestra soberanía, asumir con responsabilidad las tareas del presente y trabajar por una Nicaragua que sigue luchando por crear cada vez mayores oportunidades y justicia social, es decir: siempre hacia Nuevas Victorias.
Referencias
Consejo de Comunicación y Ciudadanía. (2024, 4 de noviembre). Tres veces Casimiro [Poema de Ricardo Morales Avilés, escrito en 1970]. El 19 Digital. https://www.el19digital.com/articulos/ver/157797-tres-veces-casimiro
El 19 Digital. (2026, 3 de noviembre). Celebramos la vida infinita de Casimiro, Hugo, Edmundo y Roberto. [Declaraciones de la Co-Presidenta de Nicaragua, Compañera Rosario Murillo] https://www.el19digital.com/articulos/ver/184017-celebramos-la-vida-infinita-de-casimiro-hugo-edmundo-y-roberto
Ortega Ramírez, P. (2014, 5 de noviembre). Casimiro Sotelo, el símbolo de la juventud rebelde que no claudicó ante Somoza [Testimonio de Jacinto Suárez]. El 19 Digital https://www.el19digital.com/articulos/ver/titulo:23660-casimiro-sotelo-el-simbolo-de-la-juventud-rebelde-que-no-claudico-ante-somoza

