La educación y el aprender en contexto de CO-VID 19 ¿Y ahora qué? ¿o más bien: “y ahora cómo”?

1024 536 Ramón Campos

Compartimos con nuestros/as lectores un artículo de Herman Van de Velde, titulado «La educación y el aprender en contexto de Co-vid19 ¿Y ahora qué? ¿o más bien: y ahora cómo?». A continuación se presenta el texto original:


He reflexionado respecto a “palabras clave” que caracterizan este contexto global de la pandemia CO-VID 19… sin pretender ser exhaustivo, apunto las siguientes:

  • Incertidumbre.
  • Inseguridad.
  • Desesperanza.
  • Miedo.
  • Estrés.
  • Incomodidad.
  • Tensión
  • Oportunidad

Estas palabras llevan a plantearnos preguntas, por ejemplo:

  • Y cuando todo termina, ¿todo seguirá igual? ¿todo habrá cambiado?
  • ¿Es verdaderamente tanto más grave morir de este virus que morir de otro virus, por una guerra, por accidente, por hambre o por otra enfermedad?
  • ¿Hay un antes, durante y después de esta pandemia?
  • ¿Habrá concienciación en cuanto a la necesidad vital / universal de convivir de manera diferente?
  • ¿Es el contexto virtual (la tecnología) la única solución?
  • Y en educación, ¿cuáles son / serán las alternativas populares en el contexto de nuestra educación pública? ¿Didácticas / pedagogías emergentes?
  • ¿Hay que rescatar el año escolar, el cumplimiento de un currículum, de un programa de estudio o más bien hay que garantizar la continuidad en el aprender, acompañando de maneras creativas su significado desde cada contexto?
  • ….

Son muchas las preguntas, las inquietudes, … aún pocas las respuestas.

Por el momento tres citas que se relacionan mucho con posibles respuestas, desde nuestro sentipensar:

ÁBACOenRed: “¿por qué y para qué competir si cooperar es esencia humana?”

Petro Ubaldi (filósofo italiano (1886-1972):

“El próximo gran salto evolutivo de la humanidad será el descubrimiento de que cooperar es mejor que competir.»

Leonardo Boff (teólogo brasileño): (en este contexto del coronavirus)

“Lo que nos está salvando no es la competencia -principal motor del capitalismo / neoliberalismo-, sino la cooperación; ni el individualismo -expresión cultural del capitalismo / neoliberalismo-, sino la interdependencia de todos con todos.”[1]

Didácticas / Pedagogías emergentes

¿Es esto lo que va a ocurrir o lo que está ocurriendo?

¿Una educación disruptiva?

Claro que sí, una necesidad urgente, no desde que surgió esta pandemia sino desde mucho antes. Aunque ahora se plantea esta necesidad con mayor profundidad. La pandemia provocó que se profundiza el cuestionar todo, incluso nuestra educación.

Ahora, todavía con más razón, tenemos que seguir construyendo una Educación Alternativa Popular. ¿Qué quiere decir esto?

Se trata de una Educación que realmente sea la (adecuada) alternativa en un determinado contexto singular en cuanto a la Educación Pública, con énfasis en lo Popular que es su enfoque ideológico-político-metodológico/didáctico-pedagógico.

A continuación, una aproximación a su significado desde nuestra perspectiva como ÁBACOenRed:

¿Qué significa ser autor (y no solo actor) en este contexto de la pandemia?

Significa seguir aprendiendo, independientemente de donde estemos, en la escuela o en la casa, en el campo o la ciudad, …

Significa aprender de cada experiencia compartida, priorizando el proceso vivido (su significado), antes de contenidos clasificados con fecha de cumplimiento.

Significa aprender, con base en un currículum flexible en cuanto a la organización y calendarización de las actividades y contenidos a aprender.

Significa sistematizar experiencias.

Significa …

En todo este proceso, más aún en el contexto actual de la pandemia, nos necesitamos para poder significar todas estas experiencias, tanto presenciales como virtuales u otras a través de la televisión / radio, que vamos viviendo, positivas y negativas.

Necesitamos de una Pedagogía de la Significación… en el contexto que sea.

HOY, ¿qué y cómo?

¿Cuáles podrían ser las respuestas?

  • Educación a distancia, en sus diferentes modalidades (presencial, semipresencial, virtual)
  • Educación solo desde un contexto virtual (OJO: la educación / el aprender NO es virtual, es tan real como en los contextos presenciales, lo que puede ser virtual es el espacio, el contexto)
  • Educación por radio y/o televisión

No hay respuesta única a la pregunta, ya que nuestros contextos son diferentes. Ejemplo: en Cuba, en cada hogar hay un televisor y acceso a al menos uno de los 3 canales que transmiten programas educativos; en muchos otros países no hay televisor en todos los hogares, aún más en el campo; y si hay televisor los canales que transmiten los programas educativos no siempre están al alcance de la población (rural), a veces porque simplemente no llega la señal o son de pago.

En este sentido afirmo que estamos ante una problemática global (en pocos meses, el mundo entero ha compartido y comparte una preocupación por un contexto global de salud: una pandemia) que demanda respuestas contextualizadas

Aun así, quedan muchas preguntas orientadas a más situaciones específicas, especialmente relacionadas con las personas más vulnerables:

  • ¿Qué y cómo en el caso de las personas con discapacidad?
  • ¿Qué y cómo para las personas sin acceso a internet, sin computadora o Tablet en su casa?
  • ¿Qué y cómo para las personas (madres/padres, niñas/os, adolescentes, jóvenes, docentes, …) con muy poca experiencia en el manejo de programas (software)? ¿Qué hacer con la desigualdad tecnológica?
  • ¿Cuáles son los nuevos roles a desempeñar en este contexto actual y el futuro?
  • ¿Cómo serán las relaciones, las interacciones que apuntan al aprendizaje significativo?
  • ¿Cómo evitar que estudiantes, al alejarse de la escuela, sin acompañamiento significativo en su aprender, se retiren definitivamente?
  • ¿Cómo manejar y seguir partiendo de la diversidad en el aprender (ritmos de aprendizaje, capacidades, habilidades, niveles, contextos, …)? ¿Cómo garantizar una atención personalizada en cuanto a estrategias de aprendizaje y de acompañamiento?

El aprender desde un espacio virtual no es nuevo. En el contexto actual por supuesto adquiere todavía más importancia, PERO:

  • ¿Qué tipo de aprendizaje promovemos? ¿Conocimientos, comprensión, hábitos, capacidades, prácticas, creatividad, interacción social, trabajo en grupo, disciplina consciente, empatía, solidaridad, …?
  • ¿Estamos preparadas/os para acompañar el aprender a distancia? ¿Qué tipo de acompañamiento? ¿Hay acompañamiento al hablar de los MOOC? ¿Cuál sería una cantidad máxima en cada grupo para poder garantizar calidad?
  • Para un aprendizaje significativo de calidad, ¿cuáles son las condiciones que deben darse? ¿Son estas condiciones diferentes a contextos presenciales o hay algunas semejantes?
  • ¿Qué pasa con el factor afectivo – emocional en el aprendizaje, cuando ocurre a distancia? ¿la ternura, el miedo, la impaciencia, el dolor, la incertidumbre, la desesperanza, el conflicto, la solidaridad, la empatía, el amor, …?

A partir de este contexto actual, global y local, son muchas las preguntas y muchos los retos en las diferentes áreas de la vida, muy especialmente en salud, en educación, la economía familiar, el desarrollo comunitario, …

¿Cuáles son algunos retos para desarrollar el aprender desde un espacio virtual?

  • Saber partir del contexto singular de cada quien, sabiendo respetar y disfrutar la diversidad. Para eso debe haber canales de comunicación bilaterales (oportunidades de compartir algo personal). Construir una relación afectiva, a pesar de la distancia. Crear espacios de comunicación bilateral, aparte de los espacios compartidos por todas/os.
  • Saber identificar cómo está, cómo se siente, en qué situación se encuentra cada estudiante: estudiante activa/o disciplinado y consciente / estudiante solitaria-o / estudiante de atención casual / estudiante distraída-o / como lo expresa Luis Bonilla de Venezuela: torturada/o o desaparecida/o, ….
  • Facilitar la interacción social, establecer una comunicación fluida, saber escucharnos para comprendernos mutuamente, tanto entre docente – estudiante, como entre estudiantes.
  • Prepararse debidamente, no solo en contenidos, sino en habilidades de comunicación afectiva a distancia, en habilidades digitales, manejo de programas (software), en búsqueda de materiales de apoyo adecuados a las características de sus estudiantes, en creación de pequeñas bibliotecas digitales al alcance de todas/os, en estimular la curiosidad, la creatividad, la actitud investigativa.
  • Involucrar en el aprender de estudiantes también a madres y padres de familia, hermanas y hermanos, … a nivel del hogar.

Sin embargo, nos pregunto: ¿difieren estos retos tanto de los retos en cualquier contexto presencial de cara a ir construyendo una educación alternativa popular? ¿es tan diferente realmente?

¿Qué hacer y cómo hacerlo después de esta situación difícil, complejo y complicada? Solo lo sabremos una vez que conozcamos, una vez que vivamos el después. ¿Podemos prever lo que va a pasar a nivel mundial, en nuestro país, en nuestra comunidad?

Puede ser que lo más grave ya pasó, ¿pero sí de repente haya un nuevo brote?

Entonces, el mayor reto es analizar la coyuntura local-global e ir construyendo alternativas adecuadas a nuestro contexto singular. El mayor reto es ser creativa/o y buscar cómo involucrar a toda la comunidad educativa, ya que el aprender es una responsabilidad compartida.

En algunos medios se plantea que el aprender desde un espacio virtual será la (única) solución. Personalmente considero que virtualizar el espacio para el aprender en un 100% nunca será la solución. Igual como no será si reducimos la fuente del aprendizaje a un televisor o la radio. Todo esto será parte de la solución y parte importante, sin embargo, el contacto presencial, el intercambio presencial, la explicación en presencia, el escucharnos viéndonos a los ojos sin intermediación es y será no solo importante sino también ESENCIAL.

Aprender solo a través del televisor, la radio o el internet no será solución porque al pretenderlo la educación se hará excluyente, discriminando a quienes no tienen las condiciones para aprovecharla al máximo. Pero no solo por eso, también porque tal vez podemos aprender contenidos, construir conocimientos a través de alguna instrucción virtual, leyendo textos, haciendo esquemas, … pero una educación integral va mucho más allá. Una educación integral implica convivencia, implica crear y compartir experiencias, implica emociones, no solo pensares sino sentipensares, … siempre será INCLUYENTE.

PENSANDO e IMAGINANDO

Imaginémonos que esta situación perdura por un período relativamente largo, que esto implica que debemos mantener distancias y evitar en la medida de lo posible el contacto social físico directo.

Sin embargo, tal como sabemos perfectamente, hay muchos hogares sin la posibilidad de participar activamente en programas educativos desde un espacio virtual.  Entonces, ¿qué podemos hacer?

  1. Involucrar a toda la comunidad educativa, especialmente a madres y padres de familia, hermanas y hermanos mayores, la vecindad, líderes y lideresas comunitarias, … con el objetivo de lograr crear ambientes de aprendizaje seguros, ya sea en el propio hogar o cercano al hogar.
  2. Prepararnos como docentes en la elaboración de guías de trabajo independiente, guías de aprendizaje independiente. No se trata simplemente de una guía de preguntas, sino de guías que orientan, sugieren, provocan, estimulan, invitan, … guías innovadoras que invitan a la creatividad.
  3. Para la orientación del trabajo independiente y para lograr un compartir presencial, promoviendo el diálogo y el debate, podríamos estructurar diferente el espacio escolar. ¿Cómo? Esto deberá definirse desde cada contexto. Estoy convencido que no hay respuestas únicas. Debemos confiar en nuestras comunidades educativas, acompañarlas (desde el Ministerio y la Secretaría de Educación) a que ellas, bajo la dirección del equipo docente local reestructuren su espacio escolar de la manera más adecuada para su propia comunidad.

Un ejemplo, nada más (OJO: no pretende ser modelo, ya que es importante superar la idea del modelo y trascender a una educación de calidad contextualizada, pertinente, significativa que implica el aprender sistemática y continuamente)

Una escuela de 6 grados (de primer a sexto) – 6 aulas. Cada aula tiene aproximadamente 50 estudiantes (si son menos aún más fácil y se podría ampliar el tiempo de la atención presencial).

Cada grupo / grado se divide en equipos de 10 estudiantes. Son 5 equipos. A cada equipo se le asigna un día a la semana para que lleguen a la escuela (solo un día). Ese día se ocupa para compartir lo vivido en sus hogares, en su comunidad, para valorar juntas/os el trabajo realizado en la semana, los días que no llegaron a la escuela y para orientar / sugerir / invitar a desarrollar nuevas actividades de aprendizaje. Se intercambia sobre dificultades en el aprender y se les busca solución de manera creativa. Como solo tendremos, cada día 10 estudiantes en el aula, podemos mantener la distancia entre estudiantes, tal como lo sugiere la OMS y las políticas nacionales de salud.

En la concreción de una solución, igual tenemos que preguntarnos: ¿cuál es nuestro objetivo? ¿recuperar un año escolar, salvar el desarrollo de un programa o de un currículum, cumplir un plan de estudio o más bien contribuir / garantizar la continuidad de un aprender con sentido que lleva a un aprendizaje significativo… significativo en primer lugar para quien aprende? Si es esto último, entonces debemos partir de las experiencias vividas y compartidas en este contexto de coronavirus. ¿No es así?

Y esto mismo me hace pensar en que la organización escolar sugerida anteriormente podría ser aún más efectivo y disfrutable si lo realizamos en el contexto de un “Aprendizaje basado en Proyectos”. Y sin duda alguna, un primer proyecto a elaborar, a desarrollar y desde el cual podremos aprender todas/os, debería ser: “El coronavirus en mi hogar, mi comunidad, mi país”. Será una oportunidad enorme para que durante un buen tiempo sigamos aprendiendo lectura y escritura, matemáticas, ciencias sociales y naturales, artes plásticas / manualidades, educación física, etc. ¿No creen?

Aquí solo este ejemplo de cómo podríamos reorganizar nuestra escuela, sin discriminar en cuanto a la diversidad en acceso a las tecnologías. Y por supuesto quiénes sí tienen acceso, también podrían aportar extra en función de las/os demás, tanto en las sesiones presenciales, como el trabajo independiente.

Lo que queda claro, muy claro es que la única solución, independientemente del contexto que hay y del que habrá: no es compitiendo, no es promoviendo el competir que vamos a resolver, sino será cooperando genuinamente. Y es aquí que identifico la función docente principal: acompañarnos y promover la cooperación genuina entre todas/os las/os actoras/es que participan de los procesos de aprendizaje; lograr, entre todas/os, que estas/os actoras/es se convierten en verdaderas/os autoras/es de su propio aprendizaje.

Y sin duda alguna, en los contextos donde las condiciones lo permiten, esto también implicará desarrollar habilidades digitales. Sin embargo, no es la tecnología que nos va a resolver, sino lo será nuestra actitud ante la problemática, nuestra disposición a cooperar entre todas y todos.

Invito a analizar y valorar nuevamente los ambientes, pilares y ejes de toda cooperación genuina. Constatarán cómo se reflejan en este esquema los elementos que ya mencionamos anteriormente.

La Cooperación Genuina constituye una Visión Vital_Esencial, es decir: trata de la esencia de la Vida. Por eso, desde ÁBACOenRed, planteamos: ¿por qué y para qué competir si cooperar es esencia humana? Solo cooperando lograremos calidad de Vida, calidad en el Aprender para todas/os. En la siguiente imagen se refleja cómo la cooperación genuina interactúa entre las áreas esenciales de la vida.

finalizar vuelvo al aprender y específicamente sus valores que más que nunca debemos garantizar en este contexto del coronavirus y el posible después, aún desconocido…

Recordemos: Aprender es Vivir y Vivir el Aprender es SER siendo, es cre-ser.

Herman Van de Velde

4 de mayo 2020


[1] http://www.servicioskoinonia.org/

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