Palabras de Daniel
09/02/2026
Son las 6 de la tarde con 15 minutos, y hoy, en Homenaje a Su Eminencia el Cardenal Miguel Obando y al Genio de la Literatura, Rubén Darío, estamos en el Mes de Rubén, del Cardenal, qué mejor Homenaje que otorgarle la Orden Rubén Darío y la Orden del Cardenal Miguel a un nicaragüense que se ha destacado por ser Promotor, Promotor en todos los campos, en el campo económico, en el campo de la Educación, en el campo de la Literatura, y en el campo de la Paz.
Y le hemos otorgado la Orden Rubén Darío y la Orden del Cardenal Miguel, como él ya lo recordaba, ahí nos reunimos, y cuántas veces nos reunimos, hasta que al final se logró ponerle fin a la guerra. Y Amparo, su esposa, acompañándolo siempre.
Hoy voy a leer algunos datos de Don Jaime: Escritor, Empresario, Político, Personaje relevante. Fue Directivo de la Cruz Roja Nicaragüense, del Consejo Superior de la Empresa Privada; también él promovió inversiones, desarrollo, en INDESA.
Fue cofundador de la UCA, y su Especialidad que és la Economía y de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, así también del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas, INCAE, y del Instituto Tecnológico Nacional, (INTECNA) en Granada.
Luego, él fue Columnista en el Diario La Prensa, de 1968 a 1978, 10 años.
El Poeta Pablo Antonio Cuadra, ampliamente conocido, él ya reposa en otro Plano de Vida, leía los escritos de Don Jaime e hizo una reseña de los libros de Don Jaime. Y dijo Pablo Antonio, escribió Pablo Antonio:
“(…) como me lo suponía, una pluma con gran capacidad de síntesis y con el don de la amenidad y una lengua muy clara –sin las típicas pedanterías del profesional o del especialista– (…) detrás del escritorio había un humanista (…) la visión de quien da primicia al Hombre y a sus Valores fundamentales (…) constaté que no se trataba de una actitud intelectual”, o intelectualista, sino que salía de él, de Don Jaime.
“En el orden de escritura y apariciones al público:
El burro del alcalde y otras narraciones
Primera edición: El pez y la serpiente; luego vino otra edición y otra edición.
El libro contiene 14 cuentos y relatos breves de carácter costumbrista. Las historias están contadas con un lenguaje fluido y sencillo, con giros propios del nicaragüense. Destaca un buen humor, la sátira, el ingenio popular. Entre los cuentos, además del que da título a la colección, se encuentran: La procesión de Jesús del Yanke, La increíble historia de cómo llovió cocaína en una finca de los maistros, El polvito blanco de los nacatamales y La vieja de los gatos.
“Mejor que Somoza cualquier cosa”.
Como ven, él, a pesar de ser un hombre que trabajaba, su especialidad estaba en el campo económico, en la promoción de Bancos, de Centros de Capacitación para que la juventud se preparara.
En medio de aquella situación que vivimos, vino la segunda guerra. Porque hubo una primera guerra que culminó en 1979, pero después vino la otra guerra, que duró de 1979 hasta… ¿Cuándo fueron los Acuerdos, Don Jaime?
Responde Don Jaime Morales Carazo: «Ya se me olvidaron, porque no quiero recordar cosas tristes».
Palabras de Daniel
Fueron en el 90. En el 89-90 empezaron las negociaciones, empezaron las reuniones, y Don Jaime, lo que se conocía como la “Contra” le habían reconocido sus capacidades, sus méritos,
y lo tenían al frente, no volando balas, sino pensando, contribuyendo, y cuando ya llegó el momento de dialogar para buscar la Paz… Habían pasado 10 años de guerra, fíjense, más de 50,000 muertos, y no había más camino que la Paz.
Ahí hablamos con el Cardenal para que contribuyera a ese gran paso hacia la Paz, y el Cardenal siempre estaba dispuesto. Él ya había sido Mediador cuando un Comando del Frente Sandinista tomó la casa del Ministro José María Castillo, ahí habían Ministros, familiares de Somoza, y el Comando que se instaló ahí estaba encabezado por el Comandante Cero, Eduardo Contreras.
Ahí empezó el Cardenal a hablar con Somoza, para persuadirlo que no había más alternativa que negociar, porque si quería tomarse la casa, ahí todos iban a quedar todos muertos, incluyendo los familiares de Somoza. Entonces, Somoza al final aceptó y ahí tuvimos la oportunidad de ser liberados 8 Compañeros.
Yo ya tenía un poquito más de 7 años de estar preso, nos liberaron, y cuando íbamos en el avión, íbamos para Cuba, iba conversando con el Cardenal.
Al Cardenal lo conocí siendo un muchacho como ustedes, yo estaba estudiando ese año en El Salvador, en un Colegio que se llama Santa Cecilia, en la Ciudad de Santa Tecla, y nos sacaban de paseo los fines de semana, nos llevaban a hacer recorridos a pie.
En un recorrido nos llevaron a un Seminario donde cuando uno de los Sacerdotes que nos estaban recibiendo me identificó que era nicaragüense, que no era salvadoreño, sino que era nicaragüense, entonces me dice: Mirá, aquí tiene a un paisano suyo dirigiendo este Seminario. Ah sí, le digo, me gustaría conocerlo.
Me llevó donde el Sacerdote, nos saludamos, le pregunté de dónde era él, dónde había nacido, y me dijo que en La Libertad, Chontales. Pues somos del mismo Pueblo, le digo, porque yo nací en La Libertad, Chontales, y seguro que conoció a mi madre, porque mi madre era muy cercana a la Iglesia Católica. Me dijo que sí, que efectivamente, él, que ya estaba crecido y la madre de él, eran muy amigos de mi madre.
Ahí lo conocí al Cardenal Miguel, en ese momento ni se me ocurría que lo íbamos a tener en esas Mediaciones, y Somoza se molestaba con él y en una ocasión le dijo que él era el “Comandante Miguel”, porque sólo llegaba a abogar por los presos.
Luego pasó cuando el Comandante Edén Pastora, que también fue Comandante Cero, liberó a un buen número de Compañeros con esa hazaña que fue la Toma del Palacio Nacional, una hazaña realmente. Y ahí el Cardenal otra vez.
Ahí duraron un poco más las negociaciones, porque Somoza estaba furioso y no quería liberar a los presos; pero ahí tenía un montón de familiares también, que eran Diputados o que tenían otros cargos. Entonces, al final, no le quedó más que ceder, y fueron liberados todos los Compañeros.
En esa ocasión el vuelo fue hacia Panamá donde estaba el General Torrijos, muy amigo nuestro.
Me está aquí recordando Rosario, que Torrijos, que fue muy amigo nuestro, que fue un gran apoyo, mañana va a cumplir 97 años. Él murió joven, le metieron una bomba en el avión y ahí lo hicieron explotar.
Él luchó por la recuperación del Canal de Panamá, y al final se logró que se recuperara; pero quedaron ardidos, y al final, lo que hicieron fue asesinarlo.
Así es que, el General Torrijos está aquí presente con nosotros, queridos muchachos, queridos jóvenes.
Luego, les decía que ya al final la Contra accedió, tenían contradicciones ellos, pues no era fácil la situación, pero al final accedieron, una mayoría, a que se negociara, a que se dialogara, y como una Persona de mayores luces, de mayor preparación, de mayor respeto, confiaron en Don Jaime Morales.
El otro que estaba ahí era… no me acuerdo, pero ahí la Personalidad era Don Jaime Morales, era el más conocido en Nicaragua por todo eso que leí, era más conocido que otros dirigentes de la Contra, por todas las obras que había hecho en el campo Económico, en el campo de la Educación, en el campo de la Cultura.
Entonces, ahí yo diría que él fue una Persona determinante para que al final se lograra llegar a Acuerdos, y que de esa manera lográramos ponerle fin a la guerra. Una guerra con más de 50,000 muertos, ¡imagínense!
Cuántos muchachos, cuántos jóvenes murieron en dos guerras consecutivas, la que culminó en 1979, esa lucha se inició después del asesinato del General Sandino, empezaron las luchas.
Ese Himno que cantamos, “Luchar, Luchar”, ese Himno es herencia de un destacamento de Guerrilleros que se formó alrededor de un Coronel del Ejército Defensor de Sandino, que sobrevivió, pero que a los 60 años se fue a la montaña y lo acompañaron periodistas, lo acompañaron jóvenes, y empezaron a hacer la Guerrilla; pero al final, eran muy pocos y estaban confron-tando con mucha insistencia, y total que prácticamente los liquidaron.
Pero después vino otro Movimiento Guerrillero, y después otro Movimiento Guerrillero; entonces, en ese primer Movimiento Guerrillero del que estoy hablando es que sale ese Himno, no existía el Frente Sandinista, ahí sale ese Himno, “Luchar, Luchar, Luchar es nuestro grito de guerra…”, y después ya quedó para la Historia.
Fueron momentos tensos, duros, los de la negociación. Yo les comenté, no sé en qué Acto les comenté, que cuando se daban las primeras reuniones estaba el Cardenal con otros Mediadores, estaba el Cardenal en la mesa, y entró la Delegación de Nicaragua y le escucharon los planteamientos que llevábamos, esto y lo otro.
Después sale la Delegación de Nicaragua, y luego me comentaba el Cardenal que cómo estaba de dura la situación; porque cuando sale la Delegación de Nicaragua de la sala donde se dio la reunión, mandan a llamar a la Delegación de la Resistencia, que pase para escucharlos y empezar la negociación.
Entonces dice que pasan 15 minutos, pasa media hora y no entraban, entonces insistieron en llamarlos. Al final entraron, entonces les preguntaron qué pasaba, que por qué no entraban. La respuesta que dieron ellos fue: Es que no queríamos respirar el aire que habían respirado los Sandinistas. Imagínense, ¡qué locura! Hasta dónde llegan los extremos, fíjense, enloquecimiento ya.
Pero bueno, se superó lo de la respiración y continuaron, fue de muchos esfuerzos, muchos desvelos, muchas discusiones; al final se hizo la luz, gracias a Dios se hizo la luz, y ahí fue determinante el Cardenal.
Como bien lo escribió después Don Jaime, ¡no puede volver a haber guerras! Las guerras solo destrozan a los Pueblos y asesinan a jóvenes, a niños, a mujeres, a ancianos, a Familias que no tienen nada que ver las asesinan también. Así son de terribles las guerras, Don Jaime hizo después un escrito contundente.
¡Gracias a Dios hemos tenido Paz! Hubo un intento, ustedes recuerdan bien, todos recordamos que hubo un intento de alterar la Paz, que fue en el 2018, cuando mejor estábamos, cuando estábamos trabajando juntos, Trabajadores, Campesinos, Banqueros, Empresarios, todos trabajando juntos, haciendo reuniones continuamente, y ahí en esas reuniones tomaban decisiones, incluyendo los salarios se decidían en esas reuniones, entre Trabajadores, Empresarios, Campesinos, todos ahí discutían.
O sea, era un ejemplo extraordinario que asombraba a los Gobernantes de otros Países, que nos preguntaban siempre que cómo habíamos hecho. Entonces, abrirles las puertas a todos ellos, les abrimos las puertas y lograron lo que ningún Gobierno, ya no digamos el de Somoza, ese qué les iba a dar.
Pero ningún Gobierno de los que se decían Representantes de ellos, el Gobierno de Doña Violeta, el Gobierno del Doctor Alemán, el Gobierno del Ingeniero Bolaños, ninguno de ellos pudo lograr que se diera ese tipo de Alianza, de Entendimiento. ¡No lo lograron! Aunque querían, no podían, no encontraban la forma.
Y bueno, cuando nosotros llegamos al Gobierno dijimos, esto va a estar complicado, porque si no se entendieron con los Gobiernos que se suponían que eran de ellos, van a estar más difíciles con nosotros. Pero cuando les expusimos cómo íbamos a trabajar, que íbamos a trabajar en lo que es un Acuerdo donde nos integrábamos tod@s, tod@s con Derecho a hablar, tod@s con Derecho a proponer. Al final tomábamos decisiones todos, y a cumplir con las decisiones en el campo económico, en el campo social, en el campo político, en todos los campos.
Fue tan efectiva esa Gran Alianza que duró desde el año 2007 hasta el año 2018; o sea, fueron 11 años en completa Paz.
Pero estaban los que no querían la Paz y que querían la guerra, estaban conspirando, y al final pensaron que había llegado el momento de derrocar al Gobierno. ¡Sí, y se lo creían! ¿Por qué? Porque había gente de otros Países, y sobre todo del País del Norte, que les habían dicho que les iban a dar todo el apoyo para que derrocaran al Gobierno.
¿Y qué pasó? Nosotros lo que hicimos fue no lanzarnos a agredirlos, no lanzarnos a reprimirlos, y a aguantar, aguantar. Claro, y como nosotros aguantábamos creyeron que estábamos derrotados, y eso los embruteció más.
Llevábamos tres meses el País paralizado, y en las reuniones que teníamos ahí estaban los Representantes de quienes habían sido parte de la Alianza y que les habían metido en la cabeza que había llegado el momento de botar al Gobierno y que ellos iban a ser el Gobierno.
Entonces, cuando los Campesinos que estaban ahí, cuando los Trabajadores que estaban ahí en la Delegación del Gobierno proponían que se suspendieran los tranques, porque estaban afectando a la población, estaban afectando los negocios, estaban afectando a las vendedoras, que no podían transitar por el País, que no podían transitar a nivel regional, que estaban afectando la Economía.
Entonces se sometía a votación: ¿Quiénes están de acuerdo con que se suspendan los tranques? La Delegación del Gobierno y los Trabajadores levantaban la mano. ¿Quiénes no están de acuerdo? Todos los que estaban con la idea de derrocar al Gobierno levantaban la mano.
Entonces el Pueblo estaba viendo, porque se transmitía por televisión en directo todo eso, el Pueblo estaba viendo quiénes querían seguir haciéndole daño al Pueblo, destruyendo al Pueblo, destruyendo la Economía, y quiénes estaban a favor de que se mejoraran las condiciones.
Al final, bueno, ya era una responsabilidad nuestra, no quedaba más camino que desmontar los tranques, y desmontamos los tranques,
donde habían asesinado, donde estaban matando todos los días, nos estaban destruyendo los pequeños negocios, los grandes negocios, etc.
Entonces desmontamos los tranques, porque para el Gobierno no era ningún problema desmontar los tranques, y no lo hicimos el primer día porque no queríamos aparecer precipitados y que nos acusaran de que estábamos reprimiendo a la población.
Yo recuerdo que me comunicaba con los Jefes de la Policía en los Departamentos, les decía: Si los llegan a atacar, no respondan; ustedes protéjanse, pero no respondan. Y ahí llegaban ellos con sus armas de asalto, porque tenían fusiles, tenían AK, tenían armas de asalto.
En Masaya eran diario los ataques, y yo les decía: ¡No! Y los Compañeros, ardidos, porque estaban ahí arrinconados en el Cuartel, pero les decía: No, tienen que aguantar, tienen que aguantar ahí. Y algunos Compañeros murieron en esos ataques y no dispararon.
La consigna era no responder, y al no responder, lo fue viendo la población, lo fue escuchando la población, y ya después la población nos empezó a exigir que qué esperábamos para desmontar los tranques, que eso no podía seguir así.
Entonces ahí fuimos con la Policía, con la Policía Voluntaria, y se desmontaron los tranques en un dos por tres, ahí salieron corriendo todos.
Ahí fue donde salió, yo recuerdo que desde la primera reunión en la que participé, empezaron a insultarnos. Yo no me iba a poner con ellos a estar insultándolos también, entonces los escuché, y decían que ya tenían el avión para que saliéramos. Eso lo venían diciendo por todos lados, y yo solo los escuchaba y me ponía a reír; y al final, ellos corrieron a montarse en el avión.
Bueno, querid@s Herman@s, queridas Familias nicaragüenses, queridos Jóvenes, Muchachos, Muchachas, aquí tenemos una Juventud que está integrada, integrada de corazón. ¿Y eso qué significa? Que están aquí en este Acto y mañana están distribuyendo Paquetes a las Familias que están en Extrema Pobreza.
También a ustedes les toca entregar las Obras, como han estado entregando estas vías, las Carreteras, los Hospitales; y ustedes están vinculados a las diferentes Instituciones, o sea, no es una Juventud de “bla, bla, bla…” ¡No! Es una Juventud que tiene Conciencia, tiene Corazón y tiene trabajo en beneficio del Pueblo, y eso le da un valor a esta Juventud extraordinario, extraordinario, extraordinario.
Son un ejemplo, un ejemplo de Conciencia, son un ejemplo de Solidaridad, son un ejemplo de Amor al Pueblo, son un ejemplo de desprendimiento. Son Dignos Hij@s de los Héroes y Mártires, son Dignos Hij@s de los muchachitos que fueron asesinados, más de 40 muchachitos, en San José de las Mulas.
En el Corazón de ustedes corre la sangre de los Héroes y Mártires; corre la sangre, corre el ejemplo de Rubén Darío; corre el ejemplo del Cardenal Obando, y con ustedes aquí está el ejemplo de dos Herman@s que son una prueba de lo que es la Conciencia, de lo que es el Valor. Porque se necesitaba mucho valor en ese momento para estar negociando ahí, mucho valor, porque hasta balas les ofrecían después a los mismos que estaban negociando.
Así es que, Adelante Siempre, Siempre luchando, estudiando, trabajando y compartiendo el Amor con las Familias, con el Pueblo nicaragüense.
¡Que Viva la Juventud Nicaragüense!
¡Sandino Vive, la Lucha Sigue!
¡Hasta pronto, Hermanos y Hermanas!
Fuente: 19 Digital

